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viernes, marzo 20, 2026

Tamsulosina, dutasterida y otros fármacos para la próstata: ¿cuándo dejar la medicación y operarse?

Dr. Fernando Gómez Sancha · Director Médico, ICUA · Clínica CEMTRO, Madrid
Última actualización: marzo 2026

Si ha llegado a este artículo, probablemente lleva un tiempo tomando pastillas para la próstata. Quizá tamsulosina, quizá dutasterida, quizá las dos. Le recetaron la medicación, los síntomas mejoraron algo al principio, y desde entonces lleva meses o años tomándola cada día sin que nadie le haya planteado cuándo va a dejar de necesitarla — ni si existe una alternativa definitiva.

Voy a explicarle cómo funcionan estos fármacos, qué efectos secundarios pueden producir, cuándo son señales claras de que la medicación ya no es suficiente, y qué ocurre cuando se decide resolver el problema de forma definitiva con cirugía.

Cómo funcionan los fármacos para la HBP

Alfa-bloqueantes: tamsulosina, silodosina, alfuzosina

Son la primera línea de tratamiento y los fármacos más recetados para los síntomas prostáticos. Funcionan relajando el músculo liso de la próstata y del cuello vesical, facilitando la salida de la orina. No reducen el tamaño de la próstata — simplemente relajan el "puño" que aprieta la uretra.

Actúan rápido (en días), y por eso dan la impresión de que "funcionan" desde el primer momento. Pero su efecto desaparece en cuanto se deja de tomarlos. No curan nada — controlan síntomas mientras los tome.

Inhibidores de la 5-alfa-reductasa: dutasterida, finasterida

Estos fármacos sí reducen el tamaño de la próstata al bloquear la conversión de la testosterona a dihidrotestosterona (DHT). El efecto es lento — tardan entre 3 y 6 meses en notarse — y la reducción de volumen es modesta (entre 20 y 25%). También reducen el PSA a la mitad, lo que hay que tener en cuenta en el seguimiento o prevención del cáncer de próstata.

Terapia combinada

La combinación de un alfa-bloqueante con un inhibidor de 5-alfa-reductasa (la combinación más habitual es tamsulosina + dutasterida, comercializada como Duodart) es más eficaz que cada fármaco por separado, especialmente en próstatas grandes. Pero también suma los efectos secundarios de ambos.

Los efectos secundarios que nadie le contó

Cuando le recetaron la medicación, probablemente le dijeron que era "bien tolerada". Y para muchos pacientes lo es. Pero hay efectos secundarios que se mencionan de pasada y que para algunos hombres son muy significativos.

Alfa-bloqueantes

  • Aneyaculación: la tamsulosina y especialmente la silodosina pueden causar ausencia de eyaculación en un porcentaje significativo de pacientes. Es el mismo efecto que se atribuye a la cirugía, pero producido por una pastilla, pero el mecanismo es distinto. El fármaco inhibe la eyaculación, que no se produce, y afecta a la sensacion. El paciente operado eyacula, pero el semen no sale al exterior, la sensacion orgásmica es mejor.
  • Mareos e hipotensión ortostática: especialmente al levantarse por la mañana o al ponerse de pie rápidamente. En pacientes mayores puede causar caídas.
  • Congestión nasal: molesta pero no grave.
  • Síndrome del iris flácido intraoperatorio (IFIS): si necesita operarse de cataratas, la tamsulosina puede complicar la cirugía ocular. Es importante que su oftalmólogo lo sepa. Este efecto puede persistir meses después de suspender el fármaco.

Inhibidores de 5-alfa-reductasa

  • Disfunción eréctil: entre el 5 y el 8% de los pacientes la experimentan.
  • Disminución de la libido: una proporción similar nota una reducción del deseo sexual.
  • Ginecomastia: aumento o sensibilidad del tejido mamario.
  • Síndrome post-finasterida: aunque controvertido y objeto de debate, algunos pacientes refieren la persistencia de efectos sexuales (disfunción eréctil, disminución de la libido, problemas de orgasmo) después de suspender el fármaco. La Agencia Europea del Medicamento (EMA) reconoce esta posibilidad en el prospecto.
Una reflexión importante: A menudo veo pacientes que toman dutasterida desde hace años para "evitar la operación" y preservar la eyaculación, pero que en realidad ya tienen disfunción eréctil y ausencia de libido por la propia medicación. Están sufriendo exactamente los efectos secundarios que temían de la cirugía, pero sin el beneficio de una solución definitiva.

Señales de que la medicación ya no es suficiente

La medicación puede ser adecuada durante un tiempo, pero la HBP es progresiva — la próstata sigue creciendo y llega un momento en que los fármacos no pueden compensar la obstrucción. Las señales que indican que ese momento ha llegado:

  • Los síntomas han empeorado a pesar de la medicación: se levanta más por la noche, el chorro es más débil, tiene más urgencia.
  • El PSA sigue subiendo: en un paciente con dutasterida, el PSA debería estar bajo. Si sube progresivamente, indica que la próstata sigue creciendo.
  • El residuo postmiccional ha aumentado: si la ecografía muestra que queda mucha orina en la vejiga después de orinar, la vejiga está perdiendo la batalla contra la obstrucción.
  • Ha tenido un episodio de retención urinaria: si alguna vez no pudo orinar y le tuvieron que poner una sonda, la medicación ya no es suficiente.
  • Tiene infecciones urinarias de repetición: la orina residual que queda en la vejiga es un caldo de cultivo para las bacterias.
  • Los efectos secundarios le afectan más que los propios síntomas: si la medicación le produce mareos, disfunción eréctil o ausencia de eyaculación, está pagando un precio alto por un beneficio parcial.

¿Y si simplemente me opero y dejo toda la medicación?

Esta es la pregunta que muchos pacientes se hacen y que pocos médicos les plantean activamente.

Tras un HoLEP, la inmensa mayoría de los pacientes dejan toda la medicación prostática: alfa-bloqueantes, inhibidores de 5-alfa-reductasa, antimuscarínicos. No la necesitan porque el problema está resuelto. No hay adenoma que obstruya, no hay necesidad de relajar un músculo que ya no aprieta, no hay que reducir un tejido que ya no está.

Es un cambio de paradigma: pasar de controlar una enfermedad crónica con pastillas diarias a resolver el problema de una vez.

El coste acumulado de la medicación crónica

Esto rara vez se menciona, pero merece la pena hacer las cuentas. La combinación tamsulosina + dutasterida (Duodart) cuesta aproximadamente 30-40 euros al mes en España, dependiendo de la aportación. A lo largo de 10 años, esto representa entre 3.600 y 4.800 euros — sin contar las visitas de seguimiento, las analíticas de PSA periódicas y las ecografías de control. Y al cabo de esos 10 años, la próstata sigue ahí, probablemente más grande que cuando empezó.

Una cirugía definitiva tiene un coste inicial mayor, pero resuelve el problema de una vez, elimina la necesidad de medicación crónica y tiene una probabilidad de retratamiento inferior al 2%. Si se calcula el coste total a largo plazo, la ecuación casi siempre favorece a la cirugía.

Una frase que suelo decir a mis pacientes: "La medicación es como pagar un alquiler — funciona mientras pagas. La cirugía es como comprar la casa — pagas una vez y el problema está resuelto."

¿Significa que la medicación no sirve para nada?

No, en absoluto. La medicación es útil y adecuada en muchas situaciones: cuando los síntomas son leves o moderados, cuando el paciente no quiere o no puede operarse en ese momento, o como puente mientras se planifica la cirugía. Lo que no tiene sentido es mantener indefinidamente una medicación crónica con efectos secundarios cuando existe una solución quirúrgica definitiva, segura y duradera.

Si su urólogo le recetó medicación y los síntomas están controlados sin efectos secundarios importantes, no hay urgencia. Pero si lleva años medicado, los síntomas no mejoran o tiene efectos secundarios que le afectan, merece la pena preguntar: "¿Tiene sentido seguir así, o hay una forma de resolver esto de forma definitiva?"

¿Lleva años tomando medicación para la próstata y se pregunta si hay algo mejor?

En ICUA le explicamos todas las opciones de forma honesta y personalizada.
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Referencias científicas

  1. Sandhu JS, Bixler BR, Dahm P, et al. Management of lower urinary tract symptoms attributed to BPH: AUA guideline amendment 2023. J Urol. 2024;211:11-19. DOI
  2. EAU Guidelines on Management of Non-neurogenic Male LUTS. Edición 2025. EAU Guidelines
  3. Iscaife A, Rodríguez Socarrás M, Talizin TB, et al. Contemporary results of En Bloc HoLEP for large prostates. World J Urol. 2025;43:401. PubMed
  4. Gauhar V, Gómez Sancha F, Enikeev D, et al. Results from a global multicenter registry of 6193 patients (REAP). World J Urol. 2023;41:3033-3040. PubMed

Tengo sonda permanente por la próstata: ¿se puede solucionar con HoLEP?

Dr. Fernando Gómez Sancha · Director Médico, ICUA · Clínica CEMTRO, Madrid
Última actualización: marzo 2026

Si usted está leyendo esto con una sonda vesical puesta, sé lo que está sintiendo. La sonda es incómoda, limita su movilidad, le preocupan las infecciones, y cada día que pasa siente que su vida está en pausa. Quizá le han dicho que tiene que esperar, que le pondrán en lista de espera, o que su próstata es demasiado grande para operarla por vía endoscópica.

Quiero que sepa algo importante: la sonda se puede quitar. En la gran mayoría de los casos, el HoLEP puede resolver la obstrucción de forma definitiva y devolver al paciente su capacidad de orinar con normalidad, incluso cuando lleva meses o años sondado.

¿Por qué se pone una sonda permanente?

La sonda vesical permanente se coloca cuando un paciente no puede orinar por sí mismo — lo que llamamos retención urinaria. Esto ocurre cuando la próstata ha crecido hasta un punto en que obstruye completamente la salida de la orina. A veces sucede de forma aguda (de un día para otro, a menudo tras una comida copiosa, un viaje largo o un catarro), y a veces es el final de un deterioro progresivo.

En urgencias, se pone la sonda como medida de emergencia. El problema es que, después de eso, el paciente puede quedar en un limbo: se intenta retirar la sonda con medicación (alfa-bloqueantes), y si no funciona, se repone. Y así, semanas o meses con la sonda, esperando una solución quirúrgica que a veces tarda demasiado en llegar.

Lo que la sonda hace a su calidad de vida

No hace falta que se lo explique — usted lo vive cada día. Pero vale la pena nombrar las consecuencias para que se entienda la urgencia de resolverlo:

  • Infecciones urinarias recurrentes — cada cambio de sonda es un riesgo de infección.
  • Incomodidad constante, molestias uretrales, espasmos vesicales.
  • Limitación para viajar, hacer ejercicio, trabajar con normalidad.
  • Impacto psicológico: pérdida de independencia, vergüenza, aislamiento social.
  • Riesgo de daño uretral por el sondaje prolongado.

¿Se puede quitar la sonda definitivamente?

Sí. En la inmensa mayoría de los casos, .

El HoLEP extrae todo el tejido prostático que causa la obstrucción, independientemente de su tamaño. Al eliminar la causa de la retención, la orina puede volver a salir por donde debe. En nuestra experiencia, los pacientes que venían sondados antes de la cirugía son los que experimentan el cambio más drástico en su calidad de vida — pasan de depender de una sonda a orinar con normalidad, a menudo con un flujo mejor del que habían tenido en años.

No importa si su próstata pesa 80, 120 o 200 gramos. No importa si lleva sondado semanas o meses. Lo que importa es que la vejiga todavía tenga capacidad de contraerse — y esto es algo que podemos evaluar antes de la cirugía.

El reto quirúrgico del paciente sondado

Debo ser honesto: operar a un paciente que lleva sondado mucho tiempo no es exactamente igual que operar a alguien que viene de la consulta. Hay consideraciones específicas que hay que manejar cuidadosamente.

Las infecciones y la sepsis

El paciente sondado casi siempre tiene bacterias en la orina — es prácticamente inevitable con un cuerpo extraño permanente en la vía urinaria. Si no se maneja adecuadamente, la manipulación quirúrgica puede causar una bacteriemia o, en el peor de los casos, una sepsis.

Este es un riesgo que me tomo muy en serio. En ICUA hemos desarrollado un protocolo preventivo riguroso: cambiamos la sonda en consulta días antes de la cirugía y enviamos la punta al laboratorio para cultivo. Iniciamos tratamiento antibiótico dirigido según el antibiograma al menos 4 días antes de la operación. Si los gérmenes son multirresistentes y no hay opciones orales, ingresamos al paciente para antibioterapia intravenosa previa. Aplicando este protocolo, no hemos visto cuadros de sepsis postoperatoria.

La vejiga deteriorada

Este es el factor que más influye en el resultado final. Una vejiga que ha pasado años luchando contra la obstrucción puede perder su capacidad de contracción. Si la vejiga ya no empuja, eliminar la obstrucción no va a restaurar una micción normal — el paciente puede quedar con residuos elevados o incluso necesitar autosondaje.

La buena noticia es que muchas vejigas que parecen "agotadas" recuperan parte de su función después de la cirugía, a veces de forma sorprendente. Un estudio con 50.000 sujetos demostró que el deterioro vesical es progresivo pero que existe una ventana de oportunidad antes de que sea irreversible.

Importante: No todos los pacientes sondados tendrán el mismo resultado. Si la vejiga está muy deteriorada, la cirugía resolverá la obstrucción pero la función vesical puede no recuperarse completamente. Esto es algo que evaluamos y le explicamos antes de la cirugía, para que sus expectativas sean realistas.

El PSA sospechoso en el paciente sondado

A menudo, el paciente sondado tiene un PSA elevado. Esto puede deberse al tamaño de la próstata, a la inflamación por la sonda, o — en ocasiones — a un cáncer de próstata subyacente. Es fundamental descartar un cáncer antes de hacer una enucleación.

En ICUA hemos desarrollado un protocolo de resolución rápida para estos pacientes: le hacemos una biopsia transperineal bajo anestesia espinal en régimen ambulatorio, usando nuestro protocolo de fusión con resonancia magnética y microecografía. Nuestro patólogo procesa las muestras durante la noche y tiene el resultado a primera hora de la mañana siguiente.

Si la biopsia es negativa, el paciente vuelve a ingresar ese mismo día y le operamos mediante HoLEP. De este modo, un proceso que en otros centros puede dilatarse semanas, lo resolvemos en dos días. Para el paciente sondado, que vive cada día como una molestia, esta rapidez marca una diferencia enorme.

Actúe ahora: el tiempo no juega a su favor

Voy a ser directo: si usted lleva una sonda permanente por obstrucción prostática, cada semana que pasa sin resolver la situación es una semana de posible deterioro vesical adicional. La vejiga no espera indefinidamente. Cuanto antes se resuelva la obstrucción, mayor es la probabilidad de que la vejiga recupere su función.

He visto demasiados pacientes que llegaron tarde — pacientes de 80 años que llevaban años sondados y cuya vejiga ya no era capaz de contraerse. Les extrajimos todo el adenoma, la uretra quedó completamente libre, pero la vejiga ya no empujaba. Es una situación triste y, en muchos casos, evitable si se hubiese actuado antes.

Si usted o un familiar lleva una sonda permanente por la próstata: no acepte esa situación como definitiva. En la mayoría de los casos se puede resolver. Pero el tiempo cuenta — cada mes de espera es un mes de deterioro potencial de la vejiga.
¿Lleva una sonda permanente y quiere saber si se puede resolver?

Envíenos sus informes. Respondemos en 48 horas con una valoración inicial y un plan de acción.
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Referencias científicas

  1. Iscaife A, Rodríguez Socarrás M, Talizin TB, et al. Contemporary results of En Bloc HoLEP for large prostates. World J Urol. 2025;43:401. PubMed
  2. Gauhar V, Gómez Sancha F, Enikeev D, et al. Results from a global multicenter registry of 6193 patients (REAP). World J Urol. 2023;41:3033-3040. PubMed
  3. Tricard T, Xia M, Trambert C, et al. Open prostatectomy is dead — long live endoscopic enucleation of the prostate! World J Urol. 2023;41:1457-1463. DOI

¿El HoLEP afecta a la erección y la vida sexual? Lo que dice la evidencia

Dr. Fernando Gómez Sancha · Director Médico, ICUA · Clínica CEMTRO, Madrid
Última actualización: marzo 2026

Es la pregunta que más preocupa a los hombres que se plantean una operación de próstata. Más que el dolor, más que la anestesia, más que la hospitalización. "Doctor, ¿voy a poder seguir teniendo relaciones sexuales?" Y la segunda pregunta, a menudo formulada con más pudor: "¿Voy a eyacular?"

Voy a responder con total honestidad, porque creo que un paciente que va a tomar una decisión sobre su cuerpo merece información clara, sin edulcorar ni dramatizar.

Lo primero y más importante: el HoLEP no afecta a la erección

Hay que decirlo con claridad desde el principio. La erección depende de dos nervios — los nervios erectores o nervios cavernosos — que discurren por la parte posterior y lateral de la próstata, por fuera de la cápsula. La enucleación prostática trabaja por dentro de la cápsula, despegando el adenoma sin tocar estos nervios en ningún momento.

Si un paciente tenía erecciones normales antes de la cirugía, las seguirá teniendo después. De hecho, algunos pacientes refieren una mejoría de su vida sexual tras la operación, sencillamente porque ya no tienen las molestias urinarias que la limitaban — levantarse cuatro veces por la noche, urgencia, goteo constante. Cuando esos problemas desaparecen, la confianza y la comodidad mejoran, y con ellas la vida íntima.

Si un paciente ya tenía disfunción eréctil antes de la cirugía (algo frecuente por la edad y otras condiciones como diabetes o hipertensión), la cirugía no la empeora, pero tampoco la va a curar — son problemas diferentes.

Eyaculación retrógrada: qué es y por qué ocurre

Aquí es donde necesito ser completamente transparente. Tras una enucleación prostática completa — sea HoLEP, RTU, cirugía abierta o cualquier otra técnica que elimine el adenoma — la mayoría de los pacientes experimentan lo que llamamos eyaculación retrógrada.

¿Qué significa exactamente?

Durante el orgasmo, el semen en lugar de salir por el pene hacia fuera, fluye hacia atrás, hacia la vejiga. El orgasmo se siente, la sensación de placer existe, pero no hay expulsión de semen. Cuando el paciente orina después del orgasmo, la orina sale algo turbia — es el semen mezclado con la orina. Es completamente inocuo.

¿Por qué ocurre?

El mecanismo eyaculatorio depende de un cierre que se produce en la uretra prostática durante el orgasmo. Ese cierre impide que el semen vaya hacia la vejiga y lo dirige hacia fuera. Al extirpar el adenoma prostático, ese mecanismo de cierre se altera. Es una consecuencia inherente a todas las técnicas que extraen el adenoma de forma completa — no es específica del HoLEP.

¿Con qué frecuencia ocurre?

En la literatura, la tasa de eyaculación retrógrada tras HoLEP se sitúa entre el 70 y el 90%. Es similar con RTU (75-80%) y con cirugía abierta. Es decir: es la norma, no la excepción.

¿Es peligrosa?

No. La eyaculación retrógrada no tiene ninguna consecuencia para la salud. El semen se elimina con la orina de forma natural. No duele, no causa infecciones, no produce ningún problema.

¿Afecta a la fertilidad?

Sí. Si un hombre quiere tener hijos y mantener la eyaculación anterógrada es una prioridad, esto debe discutirse antes de la cirugía. Existen opciones para preservar esperma antes del procedimiento, y hay técnicas de reproducción asistida que pueden utilizarse con semen recuperado de la orina tras el orgasmo. Pero si la fertilidad futura es importante para el paciente, es un factor que puede inclinar la balanza hacia un tratamiento más conservador.

Lo que los pacientes me dicen de verdad

Después de miles de enucleaciones y de preguntar directamente a mis pacientes sobre su experiencia, puedo compartir lo que me transmiten:

Cuando les pregunto si echan de menos la eyaculación, a menudo me dicen que sí. Es una sensación diferente, algo les falta.

Cuando les pregunto por el orgasmo, las respuestas varían. Algunos me dicen que es más intenso y satisfactorio que antes. Otros no perciben diferencias significativas. Y otros me dicen, con algo de pena, que se ha quedado en un leve "corrientazo", no tan bueno como antes.

Pero cuando les pregunto si se volverían a operar con el mismo método, la respuesta es casi unánime: . Me dicen que su vida, globalmente, ha mejorado enormemente a pesar de la retroeyaculación, y que lo volverían a hacer sin dudar.

Un dato objetivo: En un estudio prospectivo de satisfacción (Lee, 2017) con 397 pacientes a los seis meses del HoLEP, solo el 3,3% estaba insatisfecho y el 3,9% no se habría operado si pudiera volver a elegir. Y los motivos de insatisfacción no eran la eyaculación — eran la persistencia de urgencia y no haber mejorado la nocturia tanto como esperaban.

¿Se puede preservar la eyaculación con cirugía de próstata?

Sí, pero con matices importantes que el paciente debe entender antes de decidir.

Tratamientos mínimamente invasivos (Rezum, UroLift, iTIND)

Estos procedimientos se han posicionado comercialmente como opciones que preservan la eyaculación. Y es cierto que la preservan en la mayoría de los casos. Sin embargo, la mejoría del flujo urinario es significativamente menor que con la enucleación, la durabilidad es limitada, y muchos pacientes acabarán necesitando un retratamiento en los años siguientes.

Opciones con láser que preservan la eyaculación

En nuestra práctica disponemos de dos opciones poco invasivas, basadas en el láser, para pacientes cuidadosamente seleccionados que priorizan la preservación eyaculatoria:

La primera es la incisión bilateral de cuello vesical con láser, en pacientes jóvenes con un cuello vesical elevado y estrecho. Si las incisiones se mantienen a medio centímetro o un centímetro por encima del verumontanum, la eyaculación se preserva de forma consistente. En mi experiencia personal, solo he tenido un caso de pérdida de eyaculación anterógrada con esta técnica, y la realizamos prácticamente cada semana. Se hace con sedación, en 3-4 minutos, y el paciente se va a casa el mismo día con sonda para retirarla al día siguiente.

La segunda es la enucleación aislada del lóbulo medio en pacientes cuya obstrucción se debe principalmente al crecimiento de este lóbulo. Si se respeta el tejido alrededor del verumontanum, la eyaculación se preserva consistentemente y hay una mejoría muy significativa de los síntomas.

Estas dos opciones me parecen competitivas frente a otros tratamientos mínimamente invasivos, pero no todo paciente es candidato. La selección es clave, y realizamos una cistoscopia previa para confirmar que la anatomía del paciente se ajusta a estas técnicas.

HoLEP con preservación eyaculatoria

Se han publicado intentos de realizar la enucleación completa preservando el tejido alrededor del verumontanum para mantener la eyaculación. Los resultados hasta la fecha son modestos — tasas de éxito de alrededor del 50%. Y existe la incertidumbre de si dejar tejido adenomatoso sin extraer compromete la durabilidad del procedimiento, con riesgo de que ese tejido residual crezca y obstruya de nuevo.

Poner las cosas en perspectiva

Cuando asesoro a mis pacientes sobre este tema, suelo decirles algo que creo importante: la mayoría de los hombres que operamos tienen 55-65 años o más. Con el paso del tiempo, la importancia de la eyaculación anterógrada tiende a disminuir, pero poder orinar bien será cada vez más importante. He visto demasiados pacientes que a los 75-80 años ingresan por una fractura de cadera y sufren una retención urinaria porque se optó por un tratamiento conservador décadas antes.

La industria de dispositivos médicos ha invertido enormes cantidades de dinero en cambiar nuestra percepción sobre la importancia relativa de la eyaculación frente a la función vesical. Y ha sido extraordinariamente eficaz en ese esfuerzo de marketing. Pero como urólogos, debemos ser asesores de nuestros pacientes, no agentes de ventas de ninguna compañía.

La decisión es del paciente, siempre. Pero para que sea una decisión verdaderamente informada, tiene que conocer todos los datos, no solo los que la publicidad destaca.

En resumen:
  • Erección: no se afecta. Los nervios erectores no se tocan durante la cirugía.
  • Eyaculación: en el 70-90% de los casos será retrógrada (seca). El orgasmo persiste.
  • Satisfacción global: más del 96% de los pacientes están satisfechos y volverían a operarse.
  • Existen opciones para preservar la eyaculación en pacientes seleccionados, pero con eficacia o durabilidad menor.
¿Tiene dudas sobre cómo el HoLEP puede afectar a su vida sexual?

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Referencias científicas

  1. Iscaife A, Rodríguez Socarrás M, Talizin TB, et al. Contemporary results of En Bloc HoLEP for large prostates. World J Urol. 2025;43:401. PubMed
  2. Kim M, Song SH, Ku JH, et al. Pilot study of the clinical efficacy of ejaculatory hood sparing technique for ejaculation preservation in HoLEP. Int J Impot Res. 2015;27:20-24. PubMed
  3. Lee SW, Choi JB, Lee KS, et al. Satisfaction and quality of life after holmium laser enucleation of the prostate. Investig Clin Urol. 2017;58:35-41. DOI
  4. Saitta G, Becerra JEA, Del Álamo JF, et al. 'En Bloc' HoLEP with early apical release. World J Urol. 2019;37:2451-2458. PubMed
  5. Gauhar V, Gómez Sancha F, Enikeev D, et al. Results from a global multicenter registry of 6193 patients (REAP). World J Urol. 2023;41:3033-3040. PubMed

Hiperplasia benigna de próstata: síntomas, diagnóstico y opciones de tratamiento en 2026

Dr. Fernando Gómez Sancha · Director Médico, ICUA · Clínica CEMTRO, Madrid
Última actualización: marzo 2026

Si se levanta varias veces por la noche para orinar, si nota que el chorro ya no es lo que era, si tiene la sensación de que la vejiga nunca se vacía del todo — no está solo. Estos síntomas son extraordinariamente frecuentes en hombres a partir de los 50 años y, en la mayoría de los casos, tienen una causa benigna y tratable: la hiperplasia benigna de próstata.

En este artículo le explico qué es exactamente esta enfermedad, cómo se diagnostica, cuáles son las opciones de tratamiento disponibles en 2026, y cuándo es conveniente plantearse la cirugía.

¿Qué es la hiperplasia benigna de próstata?

La próstata es una glándula del tamaño de una nuez que rodea la uretra — el conducto por donde sale la orina desde la vejiga. A partir de los 30 años, el tejido prostático comienza a crecer de forma lenta pero progresiva. Este crecimiento es benigno (no es cáncer) y se llama hiperplasia benigna de próstata, o HBP.

Con el tiempo, ese crecimiento puede llegar a comprimir la uretra y dificultar la salida de la orina. La HBP afecta al 50% de los hombres a los 60 años y hasta al 80% a los 70. No todos experimentan síntomas, pero muchos sí — y para algunos, los síntomas son lo suficientemente molestos como para afectar seriamente a su calidad de vida.

Es importante entender que la HBP no es cáncer de próstata ni evoluciona hacia él. Son dos enfermedades diferentes que pueden coexistir, pero una no causa la otra.

Los síntomas: cómo saber si tiene un problema de próstata

Los síntomas de la HBP se dividen en dos grandes grupos:

Síntomas obstructivos (de vaciamiento)

Son los que se producen cuando la uretra está comprimida y la orina tiene dificultad para salir:

  • Chorro débil: nota que la fuerza del chorro ha disminuido con el tiempo.
  • Dificultad para iniciar la micción: tiene que esperar o hacer esfuerzo para que empiece a salir la orina.
  • Chorro intermitente: el flujo se interrumpe y vuelve a empezar.
  • Sensación de vaciamiento incompleto: termina de orinar pero siente que queda orina en la vejiga.
  • Goteo terminal: al acabar, siguen cayendo gotas durante un rato.

Síntomas irritativos (de llenado)

Son los que produce la vejiga cuando, al detectar la obstrucción, se vuelve hiperactiva — se contrae involuntariamente cientos de veces al día intentando "luchar" contra la resistencia:

  • Urgencia: necesidad imperiosa de orinar que aparece de repente y cuesta controlar.
  • Frecuencia: orinar muchas más veces de lo normal durante el día.
  • Nocturia: levantarse a orinar durante la noche — una, dos, tres o más veces.
  • Urgencia con incontinencia: no llegar a tiempo al baño y perder orina.
Señales de alarma que requieren atención urgente:
  • No poder orinar en absoluto (retención urinaria aguda) — acuda a urgencias.
  • Sangre en la orina (hematuria).
  • Fiebre con dificultad para orinar — puede indicar infección.
  • Dolor en la zona lumbar con dificultad urinaria — puede indicar afectación renal.

¿Cuándo acudir al urólogo?

Si los síntomas le resultan molestos, le limitan en sus actividades diarias, le afectan al sueño o a sus viajes, merece la pena una valoración urológica. No es necesario esperar a que la situación sea grave. De hecho, es preferible no esperar demasiado: la HBP es progresiva, y una vejiga que lleva años luchando contra la obstrucción puede sufrir un deterioro funcional que a veces no es completamente reversible.

En nuestra consulta, la valoración es rápida. En 10 minutos, con una ecografía, una flujometría y un análisis de sangre con PSA, tenemos la información necesaria para orientar al paciente sobre la mejor opción para su caso.

Diagnóstico: qué pruebas le harán

El diagnóstico de la HBP es sencillo y no invasivo:

  • Historia clínica y cuestionario IPSS: un formulario estandarizado que cuantifica la intensidad de los síntomas en una escala de 0 a 35.
  • Tacto rectal: permite estimar el tamaño y la consistencia de la próstata. Es una exploración breve e indolora, opcional. Nunca obligamos a los pacientes a hacerse un tacto si no quieren.
  • Análisis de sangre con PSA: el antígeno prostático específico ayuda a descartar cáncer y orienta sobre el tamaño prostático.
  • Ecografía: se visualizan la próstata, la vejiga y los riñones. Permite medir el tamaño prostático y comprobar si queda orina en la vejiga después de orinar (residuo postmiccional).
  • Flujometría: el paciente orina en un aparato que mide la velocidad del chorro. Un flujo máximo por debajo de 15 ml/s sugiere obstrucción.

En algunos casos, si el patrón de la flujometría sugiere una estenosis uretral, realizamos una uretrocistoscopia flexible en la misma consulta para descartarla. Y si la nocturia es el síntoma predominante, solicitamos un diario miccional para determinar si se trata de una poliuria nocturna — un problema diferente que no mejora con cirugía prostática.

Opciones de tratamiento

1. Cambios en el estilo de vida

En casos leves, ajustar algunos hábitos puede marcar una diferencia significativa: reducir la ingesta de líquidos por la tarde-noche, limitar el café, el té y el alcohol (especialmente la cerveza), evitar el estreñimiento, y hacer ejercicio regular. Estos cambios no curan la HBP, pero pueden aliviar los síntomas lo suficiente como para vivir cómodamente sin necesidad de tratamiento.

2. Tratamiento farmacológico

Cuando los cambios en el estilo de vida no son suficientes, existen varios tipos de fármacos:

  • Alfa-bloqueantes (tamsulosina, silodosina, alfuzosina): relajan el músculo liso de la próstata y el cuello vesical, facilitando la salida de la orina. Actúan rápido (días) pero pueden causar mareos, congestión nasal y problemas de eyaculación.
  • Inhibidores de la 5-alfa-reductasa (finasterida, dutasterida): reducen el tamaño de la próstata bloqueando la conversión de testosterona en dihidrotestosterona. Tardan meses en hacer efecto y pueden afectar a la libido y la función eréctil.
  • Terapia combinada: alfa-bloqueante + inhibidor de 5-alfa-reductasa. Más eficaz que cada fármaco por separado, pero también con más efectos secundarios.
  • Antimuscarínicos o beta-3 agonistas: para tratar la vejiga hiperactiva asociada.

El tratamiento médico es eficaz en muchos pacientes, pero tiene sus limitaciones. No cura la HBP — la controla. Si se suspende la medicación, los síntomas vuelven. Y algunos pacientes experimentan efectos secundarios que reducen su calidad de vida tanto o más que los propios síntomas prostáticos.

3. Tratamientos mínimamente invasivos

Existen procedimientos que se sitúan entre la medicación y la cirugía: Rezum (vapor de agua), UroLift (implantes retractores), iTIND (dispositivo temporal). Se realizan de forma ambulatoria o con estancia muy corta, y su principal atractivo es la preservación de la eyaculación.

Sin embargo, la mejoría del flujo urinario es más modesta que con la cirugía, la durabilidad es limitada, y la probabilidad de necesitar un retratamiento es significativamente mayor. Creo que son una buena alternativa para pacientes muy seleccionados que priorizan la preservación eyaculatoria sobre la eficacia máxima, pero no sustituyen a las opciones quirúrgicas definitivas.

4. Cirugía definitiva

Cuando la medicación no es suficiente, cuando hay complicaciones, o cuando el paciente simplemente quiere resolver el problema de forma definitiva, la cirugía es la respuesta. Las opciones principales son:

  • Resección transuretral (RTU/TURP): la técnica clásica. Eficaz en próstatas medianas, pero con limitaciones en las grandes y una tasa de retratamiento del 10-15%.
  • Vaporización con láser verde (GreenLight): buena en próstatas medianas, muy segura en cuanto a sangrado, pero sin muestra para patología y lenta en próstatas grandes.
  • HoLEP (enucleación con láser de holmio): extrae todo el adenoma independientemente del tamaño, con retratamiento inferior al 2%. Es la técnica recomendada por las guías EAU y AUA para cualquier tamaño de próstata.
  • Cirugía abierta: eficaz pero invasiva, con estancia hospitalaria larga y recuperación prolongada. Cada vez más sustituida por el HoLEP.

¿Y si no me opero? Los riesgos de no tratar la HBP

La HBP no tratada puede llevar a complicaciones que van más allá de la simple molestia urinaria:

  • Retención urinaria aguda: incapacidad total para orinar, requiere sonda de urgencia.
  • Daño vesical: la vejiga que lleva años trabajando contra la obstrucción pierde su capacidad de contracción. Este daño puede ser irreversible.
  • Infecciones urinarias de repetición: la orina residual que queda en la vejiga es un caldo de cultivo para las bacterias.
  • Cálculos vesicales: se forman en la orina estancada.
  • Divertículos vesicales: la pared de la vejiga se hernia formando bolsas.
  • Daño renal: en casos avanzados, la obstrucción puede afectar a los riñones (hidronefrosis).

Un estudio reciente con 50.000 sujetos demostró que el músculo de la vejiga se deteriora progresivamente a medida que avanza la obstrucción, y que existe una ventana de oportunidad para tratar al paciente antes de que ese deterioro sea permanente. No digo esto para generar alarma, sino para que entienda que postergar indefinidamente la evaluación urológica no es una buena estrategia.

La frase que suelo decir a mis pacientes: "No hay que ser el primero en operarse, pero tampoco el último."
¿Tiene síntomas urinarios que le preocupan?

En ICUA le hacemos una valoración completa en una sola visita. Si necesita tratamiento, le explicaremos todas las opciones.
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Referencias científicas

  1. Sandhu JS, Bixler BR, Dahm P, et al. Management of lower urinary tract symptoms attributed to BPH: AUA guideline amendment 2023. J Urol. 2024;211:11-19. DOI
  2. EAU Guidelines on Management of Non-neurogenic Male LUTS. Edición 2025. EAU Guidelines
  3. Egan KB. The epidemiology of benign prostatic hyperplasia associated with lower urinary tract symptoms. Urol Clin North Am. 2016;43:289-297. DOI
  4. Iscaife A, Rodríguez Socarrás M, Talizin TB, et al. Contemporary results of En Bloc HoLEP for large prostates. World J Urol. 2025;43:401. PubMed
  5. Gauhar V, Gómez Sancha F, Enikeev D, et al. Results from a global multicenter registry of 6193 patients (REAP). World J Urol. 2023;41:3033-3040. PubMed

Próstata muy grande: por qué el HoLEP en bloque es la mejor opción para próstatas de más de 100 gramos

Dr. Fernando Gómez Sancha · Director Médico, ICUA · Clínica CEMTRO, Madrid
Última actualización: marzo 2026

Si le han dicho que tiene la próstata muy grande — 100, 150, 200 gramos o más — y que necesita operarse, probablemente le hayan planteado dos opciones: cirugía abierta (abrir el abdomen) o vivir con una sonda. Hay una tercera opción que quizá no le han ofrecido, porque no todos los centros pueden realizarla: la enucleación en bloque con láser de holmio (HoLEP).

Y no solo puede realizarse en próstatas grandes — es donde mejor funciona.

¿Qué se considera una próstata grande?

El tamaño de la próstata se mide habitualmente en gramos o mililitros (son equivalentes a efectos prácticos). Una clasificación útil:

  • Pequeña: menos de 30 gramos — raramente requiere cirugía.
  • Mediana: 30-80 gramos — la mayoría de las técnicas funcionan bien.
  • Grande: 80-150 gramos — aquí empiezan los problemas con muchas técnicas.
  • Muy grande: más de 150 gramos — territorio donde pocas técnicas son viables.

El tamaño importa porque determina qué técnicas quirúrgicas pueden utilizarse con seguridad y eficacia. Y es precisamente en las próstatas grandes y muy grandes donde la diferencia entre las técnicas se hace más evidente.

El problema de las próstatas grandes con las técnicas habituales

RTU (resección transuretral)

La RTU tiene un límite práctico en torno a 80 gramos. Intentar resecar una próstata de 150 gramos con un asa eléctrica es como intentar vaciar un pozo con un cubo: se tarda demasiado, se sangra demasiado, y nunca se consigue extraer todo el tejido. El riesgo de síndrome de absorción de líquidos (síndrome post-RTU) aumenta con el tiempo quirúrgico. Por eso las guías clínicas no recomiendan la RTU para próstatas grandes.

Láser verde (GreenLight)

La vaporización con láser verde funciona bien en próstatas medianas, pero en las grandes se enfrenta al mismo problema: vaporizar 100 o 150 gramos de tejido lleva un tiempo excesivo, la intervención se hace interminable, y es muy difícil asegurar que se ha eliminado todo el adenoma. La tasa de retratamiento en próstatas grandes tratadas con láser verde puede alcanzar el 9%.

Aquablation

Aquablation está aprobado para próstatas entre 30 y 150 ml. Tiene un límite superior de tamaño, y los datos en próstatas grandes muestran tasas de sangrado postoperatorio significativamente mayores. No es una técnica enucleativa — destruye parte del adenoma, pero no lo extrae completamente.

Cirugía abierta

La adenomectomía abierta es eficaz en próstatas de cualquier tamaño — el cirujano abre el abdomen y extrae el adenoma con los dedos. Funciona, pero a un coste alto para el paciente: incisión abdominal, sangrado importante, estancia hospitalaria de 5-7 días, sonda prolongada y recuperación de 4-6 semanas. Durante más de un siglo fue la única opción para próstatas grandes. Ya no tiene por qué serlo.

Por qué el HoLEP en bloque no tiene límite de tamaño

El HoLEP sigue el plano anatómico natural entre el adenoma y la cápsula prostática — exactamente el mismo plano que sigue el dedo del cirujano en la operación abierta. Pero lo hace con la precisión de un láser, sin incisiones y con un sangrado mínimo.

Y aquí viene lo paradójico: cuanto más grande es la próstata, más eficiente es la enucleación en bloque. ¿Por qué? Porque en las próstatas grandes el plano entre el adenoma y la cápsula está mejor definido — es más fácil encontrarlo y seguirlo. El adenoma es más blando, más pediculado, y se despega con mayor facilidad. Es como pelar una naranja grande: los gajos se separan de la cáscara con menos esfuerzo que en una naranja pequeña.

Nuestros datos publicados en próstatas grandes

En 2025 publicamos en World Journal of Urology los resultados de 754 pacientes consecutivos operados con nuestra técnica de enucleación en bloque. De ellos, 110 tenían próstatas de 120 gramos o más (mediana de 143,5 gramos). Los comparamos con los 644 pacientes con próstatas menores.

Parámetro Próstata <120 g (n=644) Próstata ≥120 g (n=110)
Tamaño (mediana) 60 g 143,5 g
Tiempo de enucleación 25 min 40 min
Eficiencia de enucleación 1,9 g/min 3,1 g/min
Tejido extraído 38,9 g 98,7 g
Incontinencia esfuerzo 1 mes 3,4% 8,2%
Incontinencia esfuerzo 3 meses 1,4% 1,8%
Incontinencia esfuerzo 6 meses 0,15% 0,9%
Tasa de transfusión 0,31% 0,9%
Reducción del PSA 92,9% 94,4%
Qmax a los 3 meses 24 ml/s 28 ml/s

Varios datos merecen comentario:

La eficiencia se duplica en próstatas grandes. Enucleamos a un ritmo de 3,1 g/min en las grandes frente a 1,9 g/min en las normales. Esto confirma que el plano de disección es mejor en próstatas grandes.

La continencia a los 6 meses es excelente en ambos grupos. Sí, al primer mes las próstatas grandes tienen algo más de incontinencia transitoria (8,2% vs 3,4%), lo cual es esperable — se ha manipulado más tejido cerca del esfínter. Pero a los 3 meses ya es comparable, y a los 6 meses es inferior al 1% en ambos grupos.

La reducción del PSA es del 94,4% en próstatas grandes — incluso mayor que en las normales. Esto demuestra que la enucleación es radical: se ha extraído prácticamente todo el adenoma.

El flujo urinario postoperatorio es mayor en las próstatas grandes (28 ml/s vs 24 ml/s), porque la celda que queda tras extraer un adenoma grande permite un flujo más amplio.

Más allá de los 150 gramos: próstatas de 200, 300 y hasta 500 gramos

En nuestra experiencia hemos operado próstatas de tamaños excepcionales — 300, 400 y hasta 500 gramos — con resultados excelentes. Estos son casos que históricamente solo podían resolverse con cirugía abierta, con todo lo que eso implica para el paciente.

Un estudio multicéntrico publicado en World Journal of Urology en 2023 por Tricard y colaboradores, titulado con rotundidad "Open simple prostatectomy is dead" (la prostatectomía abierta simple está muerta), demostró resultados excelentes del HoLEP en próstatas de más de 150 ml, confirmando que ya no hay justificación para abrir el abdomen de un paciente para operar su próstata.

Las ventajas específicas del abordaje en bloque para próstatas grandes

La técnica en bloque tiene ventajas adicionales cuando se opera una próstata grande:

  • Menor tiempo de morcelación: Al extraer el adenoma en una sola pieza, la fragmentación posterior es más rápida y eficiente que si se hubieran volcado a la vejiga dos o tres lóbulos separados.
  • Muestra íntegra para anatomía patológica: Todo el tejido se envía al patólogo, lo que permite una evaluación histológica completa. Esto es especialmente importante en próstatas grandes, donde la probabilidad de encontrar un cáncer incidental es menor pero no despreciable.
  • Mejor orientación durante la cirugía: Al disecar en bloque, el cirujano mantiene en todo momento una referencia anatómica clara. En una próstata de 200 gramos, perderse dentro del adenoma es fácil con técnicas fragmentadas — con la técnica en bloque, siempre se sabe dónde se está.

"La próstata complica la vejez"

Este es un concepto que siempre explico a mis pacientes. Un hombre que a los 60-65 años tiene una próstata grande obstructiva y decide no operarse, corre el riesgo de que a los 75-80 años, cuando ingrese para una fractura de cadera o una prótesis de rodilla, sufra una retención urinaria que le complique enormemente la vida. La próstata grande no deja de crecer, y la vejiga se deteriora con cada año de obstrucción no tratada.

La gran ventaja de la enucleación es que ofrece una altísima probabilidad de que sea el único tratamiento que el paciente necesite en su vida. No vamos a "arreglar una muela" que habrá que volver a tratar en unos años. Vamos a resolver el problema de forma definitiva.

¿Le han dicho que su próstata es demasiado grande para operarse?

Envíenos sus informes y le daremos una segunda opinión. En ICUA operamos próstatas de cualquier tamaño.
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Referencias científicas

  1. Iscaife A, Rodríguez Socarrás M, Talizin TB, et al. Contemporary results of En Bloc HoLEP for large prostates. World J Urol. 2025;43:401. PubMed
  2. Tricard T, Xia S, Xiao D, et al. Outcomes of HoLEP for very large-sized BPH (over 150 mL): open simple prostatectomy is dead. World J Urol. 2023;41:2249-2253. DOI
  3. Saitta G, Becerra JEA, Del Álamo JF, et al. 'En Bloc' HoLEP with early apical release. World J Urol. 2019;37:2451-2458. PubMed
  4. Juliebø-Jones P, Gauhar V, Castellani D, et al. En-bloc vs non en-bloc for large and very large prostates: propensity score matched analysis. World J Urol. 2024;42:299. DOI
  5. Gauhar V, Gómez Sancha F, Enikeev D, et al. Results from a global multicenter registry of 6193 patients (REAP). World J Urol. 2023;41:3033-3040. PubMed
  6. Gomez Sancha F, Rivera VC, Georgiev G, et al. Common trend: move to enucleation — Is there a case for GreenLight enucleation? World J Urol. 2015;33:539-547. DOI (Open Access)

Mejor cirujano de HoLEP en España: cómo elegir al urólogo adecuado

Dr. Fernando Gómez Sancha · Director Médico, ICUA · Clínica CEMTRO, Madrid
Última actualización: marzo 2026

El HoLEP es, posiblemente, la técnica quirúrgica más dependiente del cirujano que existe en urología. No basta con disponer de un buen láser — hay que saber utilizarlo. La curva de aprendizaje es real, y la diferencia entre un cirujano experimentado y uno que está empezando puede traducirse en tiempos quirúrgicos más largos, mayores tasas de complicaciones y peores resultados funcionales.

Si está buscando un cirujano para que le opere de la próstata con HoLEP, este artículo le ayudará a hacer las preguntas correctas y a entender qué distingue a un centro de referencia de uno que simplemente dispone del equipo.

Por qué el HoLEP depende más del cirujano que de la máquina

La enucleación prostática con láser no es como programar un robot o apretar un botón. Es una técnica manual que requiere comprender la anatomía tridimensional de la próstata, reconocer el plano entre el adenoma y la cápsula, proteger el esfínter urinario, y tomar decisiones en tiempo real cuando la anatomía no es la esperada. Cada próstata es diferente, y el cirujano tiene que adaptarse.

Los estudios publicados indican que se necesitan entre 20 y 50 procedimientos para alcanzar un nivel básico de competencia con HoLEP, dependiendo de la técnica utilizada y de si se cuenta con supervisión de un mentor experimentado. Pero la competencia básica no es lo mismo que la maestría. Un estudio de la Universidad de Mannheim con 500 casos consecutivos demostró que la eficiencia del cirujano seguía mejorando incluso después de cientos de procedimientos — sin haber alcanzado todavía una meseta.

Esto significa algo muy práctico: cuantos más procedimientos haya realizado su cirujano, mejor le irá a usted.

Cinco preguntas que debería hacer a su cirujano antes de decidir

1. ¿Cuántas enucleaciones ha realizado?

Es la pregunta más importante. Un cirujano que ha hecho 50 enucleaciones no tiene la misma capacidad que uno que ha hecho 500, y este no es comparable a uno que ha hecho 5.000 o 10.000. El volumen quirúrgico acumulado es el mejor predictor de resultados.

No se conforme con preguntar cuántos HoLEP hace al año — pregunte cuántos lleva en total. Un cirujano que hace 100 al año desde hace dos años tiene una experiencia muy diferente a uno que lleva 20 años con esta técnica.

2. ¿Tiene resultados propios publicados?

Cualquier cirujano puede decir que sus resultados son buenos. Pero la publicación de resultados en una revista científica con revisión por pares (peer review) implica que los datos han sido verificados y validados por expertos independientes. Pregunte si tiene publicaciones en PubMed con sus propios datos de HoLEP — tasas de complicaciones, continencia, retratamiento.

3. ¿Forma a otros cirujanos?

Un cirujano al que otros urólogos acuden para aprender la técnica tiene, por definición, un nivel de dominio que va más allá de la competencia. Enseñar obliga a sistematizar, a comprender los matices, a saber resolver problemas que un cirujano menos experimentado no ha visto. Pregunte si recibe visitantes en su quirófano, si imparte cursos de formación, si hace proctoring (supervisión) en otros hospitales.

4. ¿Qué técnica utiliza?

No todas las variantes de HoLEP son iguales. La técnica de enucleación en bloque con liberación apical precoz ha demostrado ser más rápida, más eficiente y con mejor protección de la continencia que la técnica clásica de tres lóbulos. Pregunte a su cirujano qué técnica emplea y por qué.

5. ¿Opera próstatas de cualquier tamaño?

Un centro de referencia en HoLEP debe ser capaz de operar próstatas de cualquier volumen — desde pequeñas hasta muy grandes, de 200, 300 o más gramos. Si le dicen que su próstata es "demasiado grande para HoLEP", probablemente no están en un centro con la experiencia necesaria. Una de las grandes ventajas del HoLEP es precisamente que no tiene límite de tamaño.

ICUA y el Dr. Gómez Sancha: datos objetivos

No pretendo que este artículo sea un ejercicio de autopromoción. Lo que voy a compartir son datos verificables — publicados en revistas científicas internacionales con revisión por pares, accesibles en PubMed para cualquier persona que quiera comprobarlos.

Experiencia quirúrgica

  • Más de 10.000 enucleaciones prostáticas realizadas desde 2003.
  • Prostatectomía con láser desde 2003 — primero con láser verde (GreenLight), después con láser de holmio (HoLEP).
  • Operamos próstatas de cualquier tamaño, incluyendo las más grandes (300-500 gramos).

Técnica propia publicada

  • Enucleación en bloque con láser verde (GreenLEP): descrita y publicada en World Journal of Urology en 2015. Fue la primera descripción de la enucleación en bloque con esta fuente de energía.
  • HoLEP en bloque con liberación apical precoz y preservación de la mucosa esfinteriana: publicada en World Journal of Urology en 2019 (serie de 137 pacientes). Tiempo operatorio medio de 47 minutos, incontinencia de esfuerzo del 0,7% a los 6 meses.
  • Serie de 754 pacientes consecutivos: publicada en World Journal of Urology en 2025. Incontinencia de esfuerzo a los 6 meses del 0,15% en próstatas normales y 0,9% en próstatas grandes. PSA postoperatorio reducido un 93-94%.

Participación en registros internacionales

  • Registro REAP: coautor de la mayor base de datos multicéntrica mundial de enucleación prostática — 6.193 pacientes de 10 centros en 7 países, publicada en World Journal of Urology en 2023.
  • Estudio multicéntrico de early apical release: coautor del estudio de 4.392 pacientes evaluando el impacto de la liberación apical precoz, publicado en Urology en 2024.

Formación internacional

  • Más de 60 países representados en nuestros quirófanos de Madrid (ICUA, Clínica CEMTRO) y Sofía (Hill Clinic, Bulgaria).
  • Programa de formación activo desde 2007: sesiones quirúrgicas semanales con 5 cirugías por sesión abiertas a visitantes internacionales.
  • Cursos de formación en España, México, Bulgaria, Filipinas y otros países.
  • Invitado regularmente a operar con retransmisión en vivo en el Congreso Anual de la Asociación Europea de Urología y otros congresos internacionales.
  • Libro publicado: Manual de HoLEP en Bloque (ISBN 978-84-09-81888-4, 2026) — manual práctico de 352 páginas con la técnica paso a paso.


Todos estos datos son verificables. Las publicaciones están en PubMed, los visitantes son reales, el libro tiene ISBN. No se trata de marketing — son datos.

¿Qué hace diferente a un centro de referencia?

Un centro de referencia en HoLEP no es simplemente un hospital que tiene un láser de holmio. Es un centro donde confluyen varios factores:

  • Volumen: se realizan suficientes procedimientos por año para mantener y mejorar la habilidad del equipo.
  • Experiencia acumulada: el cirujano ha superado ampliamente la curva de aprendizaje y ha operado próstatas de todas las características.
  • Datos propios: el centro tiene resultados publicados y verificables, no solo estadísticas internas.
  • Capacidad docente: otros cirujanos acuden al centro para aprender, lo que demuestra reconocimiento entre pares.
  • Equipo completo: no es solo el cirujano — es un equipo de anestesia, enfermería y seguimiento que conoce perfectamente el protocolo.
Un consejo personal: No elija a su cirujano por el precio más bajo ni por la primera búsqueda en Google. El HoLEP es una operación que, bien hecha, le resuelve el problema para siempre. Mal hecha, puede dejarle con complicaciones que requieran nuevas intervenciones. La diferencia entre ambos escenarios es, casi siempre, la experiencia de quien empuña el endoscopio.
¿Quiere que evaluemos su caso?

En ICUA atendemos pacientes de toda España y del mundo. Envíe sus informes médicos y le daremos una valoración personalizada.
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Referencias científicas

  1. Saitta G, Becerra JEA, Del Álamo JF, et al. 'En Bloc' HoLEP with early apical release in men with benign prostatic hyperplasia. World J Urol. 2019;37:2451-2458. PubMed
  2. Iscaife A, Rodríguez Socarrás M, Talizin TB, et al. Contemporary results of En Bloc HoLEP for large prostates. World J Urol. 2025;43:401. PubMed
  3. Gomez Sancha F, Rivera VC, Georgiev G, et al. Common trend: move to enucleation — Is there a case for GreenLight enucleation? World J Urol. 2015;33:539-547. DOI (Open Access)
  4. Gauhar V, Gómez Sancha F, Enikeev D, et al. Results from a global multicenter registry of 6193 patients (REAP). World J Urol. 2023;41:3033-3040. PubMed
  5. Gauhar V, Lim EJ, Fong KY, et al. Influence of early apical release on outcomes in endoscopic enucleation of the prostate: 4392 patients. Urology. 2024;187:154-161. DOI
  6. Wenk MJ, Hartung FO, Egen L, et al. The long-term learning curve of HoLEP in the en-bloc technique: 500 consecutive cases. World J Urol. 2024;42:436. PubMed
  7. Li P, Wang C, Tang M, et al. The en bloc method is feasible for beginners learning to perform HoLEP. Transl Androl Urol. 2023;12(3):379-390. PubMed Central

Operación de próstata con láser HoLEP: qué esperar antes, durante y después

Dr. Fernando Gómez Sancha · Director Médico, ICUA · Clínica CEMTRO, Madrid
Última actualización: marzo 2026

Si ya le han recomendado operarse de la próstata con HoLEP, o está valorándolo, es natural que quiera saber exactamente qué va a ocurrir. Este artículo describe paso a paso la experiencia del paciente — antes, durante y después de la intervención — tal como la vivimos a diario en nuestro quirófano, tras más de 10.000 enucleaciones.

Antes de la cirugía

La consulta: valoración inicial

Cuando un paciente viene a consulta, le pedimos que traiga un análisis de sangre con PSA y un análisis de orina, y que venga con ganas de orinar (le recomendamos no orinar las dos horas previas y beber 3-4 vasos de agua una hora antes). En la sala de espera le damos el cuestionario IPSS para que valore la intensidad de sus síntomas.

En consulta, realizamos una historia clínica, revisamos las analíticas, hacemos una ecografía del aparato urinario con la vejiga llena y una flujometría. Después comprobamos ecográficamente si queda residuo tras orinar. Con toda esta información podemos asesorar al paciente sobre si necesita tratamiento médico, seguimiento, o si debe considerar la cirugía.

¿Cuándo recomendamos la cirugía?

Hay dos situaciones. La primera es cuando existe obligación quirúrgica: retención urinaria que requiere sonda, cálculos en la vejiga, sangrado prostático, infecciones de repetición o daño renal. En estos casos, la cirugía no debería demorarse.

La segunda es cuando el paciente cumple criterio quirúrgico aunque no tenga obligación: sus síntomas afectan a su calidad de vida y el tratamiento médico no es suficiente. En estos casos, siempre le digo al paciente que es importante que él esté convencido de que la operación es necesaria, o al menos conveniente. Operar a un hombre que no está convencido es mala idea — si algo no va perfecto, toda la responsabilidad recae sobre quien hizo la recomendación. Cuando el paciente participa activamente en la decisión, interpreta mucho mejor el postoperatorio.

Medicamentos que debe suspender

Si toma anticoagulantes o antiagregantes, es fundamental comunicarlo. Según el tipo de medicamento:

  • Ácido acetilsalicílico (Adiro), clopidogrel (Plavix), ticlopidina: suspender 7 días antes de la cirugía.
  • Acenocumarol (Sintrom): suspender 3 días antes e iniciar heparina de bajo peso molecular según indicación de su cirujano.
  • Anticoagulantes orales directos (Xarelto, Eliquis, Pradaxa): suspender según protocolo específico de cada fármaco.

Es muy importante que este punto lo coordine con su urólogo y, si es necesario, con su cardiólogo. El láser de holmio tiene una capacidad hemostática excelente, y en nuestra serie la tasa de transfusión es inferior al 1%, pero la preparación adecuada es fundamental.

El día de la cirugía

El paciente ingresa por la mañana en ayunas (no comer, beber ni fumar durante las 6 horas previas). La intervención se programa habitualmente por la tarde. Antes de la cirugía, el anestesista le visitará para explicarle el tipo de anestesia y resolver cualquier duda.

Durante la intervención

Anestesia

Generalmente utilizamos anestesia raquídea (intradural), que anestesia de cintura para abajo. El paciente está despierto pero no siente absolutamente nada en la zona. Se le administra una sedación suave para que esté relajado y probablemente se duerma ligeramente durante la cirugía. En algunos casos se utiliza anestesia general; su anestesiólogo le explicará las ventajas de cada opción.

¿Cuánto dura la operación?

Depende del tamaño de la próstata. En nuestra serie de 754 pacientes:

  • Próstatas normales (<120 g): 25 minutos de enucleación + 5 minutos de morcelación + hemostasia = aproximadamente 45-60 minutos en total.
  • Próstatas grandes (≥120 g): 40 minutos de enucleación + 13 minutos de morcelación + hemostasia = aproximadamente 70-90 minutos en total.

Estos tiempos reflejan una experiencia de miles de procedimientos. Un cirujano al inicio de su curva de aprendizaje necesitará más tiempo, pero esto no afecta a la seguridad ni a los resultados a largo plazo.

¿Qué hace el cirujano exactamente?

Se introduce un endoscopio por la uretra hasta la zona de la próstata. Mediante el láser de holmio, se marca el límite entre el adenoma y el esfínter urinario (la "línea blanca") para proteger la continencia desde el primer momento. A continuación, se va despegando el adenoma de la cápsula prostática circunferencialmente — como pelar una naranja — hasta volcarlo entero a la vejiga. Allí se fragmenta con un instrumento llamado morcelador y se aspira al exterior para enviarlo al laboratorio de anatomía patológica.

Finalmente se revisa la hemostasia (que no haya puntos sangrantes) y se coloca una sonda vesical.

Después de la cirugía

Las primeras horas

Al salir del quirófano llevará una sonda vesical con un lavado continuo lento para mantener la orina clara. Tras la anestesia raquídea, no sentirá dolor — la única molestia habitual es no poder mover las piernas durante un par de horas hasta que pasa el efecto. La mayoría de los pacientes no necesita analgésicos.

A la mañana siguiente: retirada de la sonda

Seguimos un protocolo de retirada precoz de la sonda que ha demostrado ser muy eficaz. La enfermera lava la sonda para extraer los pequeños coágulos que se han formado durante la noche, retira la sonda y llena la vejiga con suero. El paciente se levanta y orina — normalmente 3-4 veces durante la mañana. Si todo va bien, se va de alta a mediodía.

Con este protocolo, aproximadamente un 5% de los pacientes tiene dificultad para orinar tras la retirada. En esos casos, se vuelve a colocar la sonda y el paciente se va a casa con ella para retirarla en consulta 1-2 días después. Si dejáramos la sonda 48 horas, el 99% orinaría sin problemas, pero preferimos retirarla pronto para que el 95% no pase un día extra con sonda innecesariamente.

Tratamiento al alta

Le prescribimos antiinflamatorio durante una semana (generalmente dexketoprofeno 25 mg cada 8 horas) con un protector gástrico, y un antibiótico en dosis profiláctica durante una semana. Le recomendamos evitar el estreñimiento (no hacer esfuerzos al defecar) y beber abundante líquido.

Las primeras semanas: qué es normal

Es importante que sepa qué esperar para no preocuparse innecesariamente:

  • Orina rosada o con leve sangrado los primeros días — es normal y va aclarando progresivamente.
  • Expulsión de algún coágulo pequeño o partículas amarillentas — son restos normales del proceso de curación.
  • Escozor al orinar al principio y al final de la micción — transitorio, desaparece en días.
  • Urgencia y frecuencia urinaria — los síntomas irritativos pueden persistir hasta 3-4 meses. Curiosamente, las dos o tres primeras semanas suelen ser las mejores, y luego reaparecen la urgencia y la nocturia antes de mejorar definitivamente.
Un aviso importante: Si experimenta escozor o urgencia urinaria en las semanas posteriores a la cirugía, es posible que su médico de cabecera le haga una tira reactiva de orina que salga positiva para glóbulos rojos y blancos. Esto es completamente normal durante los primeros meses — la fosa prostática está cicatrizando. No significa que tenga una infección. Muchos médicos de atención primaria desconocen este detalle y prescriben antibióticos innecesarios.

Revisión al mes

Citamos al paciente al cabo de un mes. La mayoría nota ya una mejoría muy significativa del chorro urinario. Pueden persistir algunos síntomas irritativos que seguirán mejorando.

Revisión a los tres meses

A los tres meses, la gran mayoría de los pacientes se encuentra muy bien. Los síntomas irritativos están resueltos o casi resueltos. Le hacemos una flujometría, cuestionario de síntomas y análisis de PSA. Si todo va bien, le recomendamos una revisión anual de PSA con su médico.

Resultados: los números que importan

En nuestra serie publicada de 754 pacientes operados con la técnica en bloque:

  • Flujo urinario: de 8 ml/s antes de la cirugía a 24-28 ml/s después — una mejoría inmediata y drástica.
  • IPSS (puntuación de síntomas): de 24 antes a 3 a los 12 meses — prácticamente sin síntomas.
  • Reducción del PSA: 93-94% — refleja que se ha extraído todo el adenoma.
  • Incontinencia de esfuerzo a 6 meses: 0,15% (próstatas <120 g) y 0,9% (≥120 g).
  • Tasa de transfusión: inferior al 1%.
  • Estancia hospitalaria: 24-48 horas en la mayoría de los casos.

Un dato importante para el seguimiento: el PSA

Tras el HoLEP, el PSA debe quedar por debajo de 1 ng/mL. Si en algún control futuro su PSA sube por encima de este nivel, hay que estudiarlo — puede indicar tejido adenomatoso residual o, en algunos casos, un cáncer de próstata que requiere investigación. Es fundamental que su médico de cabecera sepa que el valor de referencia tras una enucleación no es el clásico "menor de 4 ng/mL", sino menor de 1 ng/mL.

¿Cuándo puedo retomar mi vida normal?

  • Actividad doméstica ligera: desde el día siguiente al alta.
  • Trabajo de oficina: a los 2-3 días.
  • Conducir: a partir de la semana.
  • Ejercicio suave (caminar): desde el primer día. Ejercicio intenso: a partir de las 4 semanas.
  • Actividad sexual: a partir de las 3-4 semanas.
  • Viajes largos: a partir de las 2-3 semanas, asegurándose de beber líquido y orinar con frecuencia.
¿Está valorando operarse con HoLEP?

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Referencias científicas

  1. Iscaife A, Rodríguez Socarrás M, Talizin TB, et al. Contemporary results of En Bloc HoLEP for large prostates. World J Urol. 2025;43:401. PubMed
  2. Saitta G, Becerra JEA, Del Álamo JF, et al. 'En Bloc' HoLEP with early apical release in men with benign prostatic hyperplasia. World J Urol. 2019;37:2451-2458. PubMed
  3. Gauhar V, Gómez Sancha F, Enikeev D, et al. Results from a global multicenter registry of 6193 patients (REAP). World J Urol. 2023;41:3033-3040. PubMed
  4. Gauhar V, Lim EJ, Fong KY, et al. Influence of early apical release on outcomes in endoscopic enucleation of the prostate: results from a multicenter series of 4392 patients. Urology. 2024;187:154-161. DOI

HoLEP vs RTU, láser verde, Aquablation y cirugía abierta: comparativa basada en evidencia

Dr. Fernando Gómez Sancha · Director Médico, ICUA · Clínica CEMTRO, Madrid
Última actualización: marzo 2026

Cuando a un paciente le dicen que necesita operarse de la próstata, lo primero que hace es buscar información. Y se encuentra con un abanico de opciones que puede resultar abrumador: RTU, láser verde, HoLEP, Aquablation, Rezum, UroLift, cirugía abierta, cirugía robótica… ¿Cómo decidir?

En este artículo voy a comparar las principales técnicas quirúrgicas para la hiperplasia benigna de próstata (HBP), basándome en la evidencia científica publicada y en más de 20 años de experiencia con prostatectomía láser. Mi objetivo es darle la información que necesita para tomar una decisión informada junto con su urólogo.

Por qué existen tantas técnicas para la misma enfermedad

La HBP afecta a 2 de cada 10 hombres a lo largo de su vida, lo que la convierte en un mercado enorme para la industria de dispositivos médicos. Cada compañía desarrolla su tecnología e invierte grandes cantidades en demostrar que su método es el mejor. Esto tiene su parte positiva — más innovación, más opciones — pero también genera confusión, porque cada fabricante presenta sus resultados de la forma más favorable posible.

Lo que no cambia, independientemente de la tecnología, es la anatomía. Y el principio fundamental es este: cuanto más completa sea la eliminación del adenoma prostático, mejores y más duraderos serán los resultados.

HoLEP vs resección transuretral (RTU/TURP)

La RTU ha sido durante décadas el "patrón oro" del tratamiento quirúrgico de la HBP. Un asa eléctrica va cortando el adenoma en virutas desde la uretra. Es una técnica conocida, ampliamente disponible, y eficaz en próstatas pequeñas y medianas.

Sin embargo, tiene limitaciones importantes:

  • Límite de tamaño: La RTU se vuelve arriesgada y poco eficaz en próstatas de más de 80 gramos. A partir de ese tamaño, el tiempo quirúrgico se alarga excesivamente, aumentando el riesgo de sangrado y del síndrome de absorción de líquidos (síndrome post-RTU).
  • Extirpación incompleta: La RTU nunca elimina todo el adenoma. Siempre quedan restos que pueden volver a crecer con el tiempo.
  • Tasa de retratamiento: Entre el 10 y el 15% de los pacientes operados con RTU necesitarán una nueva intervención en los años siguientes. Con HoLEP, esa cifra es inferior al 2%.
  • Sangrado: La RTU tiene mayor riesgo de sangrado y de necesitar transfusión, especialmente en pacientes anticoagulados.

El HoLEP supera a la RTU en todos estos parámetros. Múltiples metaanálisis confirman que ambas técnicas producen una mejoría sintomática comparable, pero el HoLEP ofrece menor sangrado, estancia hospitalaria más corta, menor tiempo de sonda y una solución definitiva independientemente del tamaño de la próstata. Las guías de la EAU y la AUA reconocen esto desde hace años.

HoLEP vs láser verde (GreenLight/PVP)

El láser verde vaporiza el tejido prostático mediante una fibra de disparo lateral. Es una técnica que yo mismo he utilizado ampliamente durante años — de hecho, desarrollé la técnica de enucleación en bloque con láser verde (GreenLEP) antes de evolucionar hacia el HoLEP.

El láser verde tiene ventajas reales: un sangrado mínimo durante la cirugía y la posibilidad de operar pacientes anticoagulados con seguridad. Sin embargo:

  • No obtiene muestra: Al vaporizar el tejido, no queda pieza para analizar en el laboratorio. Esto significa que si hay un cáncer de próstata incidental — algo que ocurre en hasta un 5-6% de los casos — no se detectará.
  • Lento en próstatas grandes: Vaporizar 100 o 150 gramos de tejido lleva mucho tiempo. Es como intentar vaciar una habitación con un secador de pelo.
  • Extirpación incompleta: Es difícil saber cuándo se ha llegado a la cápsula con la vaporización. Pueden quedar restos de adenoma que requieran retratamiento.
  • Sin referencia anatómica clara: La vaporización trabaja desde dentro hacia fuera, sin un plano anatómico definido. El riesgo de perforar la cápsula o de quedarse corto es mayor.

El HoLEP, por el contrario, sigue el plano anatómico natural entre adenoma y cápsula, extrae todo el tejido (que se envía al laboratorio), y funciona con la misma eficiencia independientemente del tamaño prostático. En nuestra serie publicada de 754 pacientes, la eficiencia de enucleación era mayor cuanto más grande era la próstata.

HoLEP vs Aquablation

Aquablation es una técnica relativamente nueva que utiliza un chorro de agua a alta presión, guiado por ecografía e inteligencia artificial, para destruir el adenoma prostático. Su principal argumento comercial es la preservación de la eyaculación, con tasas de eyaculación anterógrada del 90% en los estudios WATER y WATER II.

Es una tecnología interesante, pero tiene varios matices:

  • Sangrado postoperatorio: Los ensayos clínicos WATER y WATER II han reportado tasas de sangrado postoperatorio significativamente mayores que con otras técnicas endoscópicas. El chorro de agua destruye el tejido pero no coagula, y requiere una hemostasia adicional con electrocauterio.
  • Rango de tamaño: Aquablation está aprobado para próstatas entre 30 y 150 ml. El HoLEP no tiene límite de tamaño.
  • Coste: El dispositivo es caro y las partes desechables tienen un coste elevado por procedimiento.
  • Retratamiento: Los datos a largo plazo son todavía limitados. No es una técnica enucleativa — no extrae todo el adenoma, sino que destruye una parte de él. Los estudios de seguimiento a largo plazo determinarán si las tasas de retratamiento son aceptables.

La preservación eyaculatoria es un argumento legítimo para ciertos pacientes. Pero hay que sopesarlo contra la eficacia global del tratamiento, el riesgo de sangrado y la necesidad potencial de retratamiento.

HoLEP vs cirugía abierta

La adenomectomía abierta — abrir el abdomen para extraer el adenoma con los dedos — fue durante más de un siglo el tratamiento de referencia para próstatas grandes. Es extraordinariamente eficaz: se extrae todo el adenoma, igual que con el HoLEP.

Pero el precio que paga el paciente es alto:

  • Incisión abdominal con dolor postoperatorio significativo
  • Mayor riesgo de sangrado y necesidad de transfusión
  • Estancia hospitalaria de 5-7 días (vs 24-48 horas con HoLEP)
  • Sonda vesical durante más tiempo
  • Recuperación completa de 4-6 semanas

El HoLEP consigue exactamente el mismo resultado — enucleación completa del adenoma — pero sin incisiones, con mínimo sangrado, y con alta hospitalaria al día siguiente en la mayoría de los casos. Es, literalmente, una prostatectomía abierta realizada a través de la uretra.

¿Y los tratamientos mínimamente invasivos? (Rezum, UroLift, iTIND)

Estos tratamientos se dirigen a pacientes que quieren preservar la eyaculación y evitar una cirugía mayor. Cada uno tiene su mecanismo: Rezum usa vapor de agua, UroLift coloca implantes que separan los lóbulos prostáticos, e iTIND es un dispositivo temporal que remodela el cuello vesical.

Debo ser honesto: estos procedimientos tienen un papel, pero no son comparables a la enucleación en cuanto a eficacia y durabilidad. La mejoría objetiva del flujo urinario es mucho menor y menos predecible. Cuando uno se acostumbra a ver pacientes felices tras una enucleación, con flujos de 25-30 ml/s y vaciamiento vesical completo, es frustrante comprobar que estos tratamientos mini-invasivos ofrecen mejorías modestas y una probabilidad significativa de retratamiento.

Creo que deberían considerarse más como una alternativa al tratamiento médico que como una alternativa a la cirugía definitiva. Y deberían realizarse en centros con experiencia, porque a pesar de su aparente sencillez, la selección adecuada del paciente es fundamental para obtener buenos resultados.

Mi posición: Cuando un paciente me pregunta por estos tratamientos, le informo honestamente de sus ventajas y limitaciones. Si insiste en probarlo, le derivo a un colega con experiencia en ese procedimiento concreto. No es la primera vez que veo a esos pacientes volver al cabo de un tiempo pidiéndome que les resuelva definitivamente su problema con una enucleación.

Tabla comparativa

Parámetro HoLEP en bloque RTU/TURP Láser verde Aquablation Cirugía abierta
Límite de tamaño Sin límite ~80 g ~80-100 g 30-150 ml Sin límite
Extirpación del adenoma Completa Parcial Parcial (vaporiza) Parcial (destruye) Completa
Muestra para patología Sí (fragmentada) No No
Retratamiento a largo plazo <2% 10-15% 5-9% Por determinar <2%
Tasa de transfusión <1% 2-5% <1% 3-6% 5-10%
Estancia hospitalaria 24-48 h 2-3 días 24-48 h 1-2 días 5-7 días
Eyaculación anterógrada 10-30% 20-30% 20-30% ~90% 10-20%
Guías EAU/AUA Recomendado (cualquier tamaño) Recomendado (<80 ml) Recomendado (<80 ml) Opción (30-150 ml) Recomendado (>80 ml)

¿Qué dicen las guías clínicas?

Tanto las guías de la Asociación Europea de Urología (EAU 2025) como las de la Asociación Americana de Urología (AUA 2024) reconocen el HoLEP como una técnica recomendada para el tratamiento quirúrgico de la HBP, independientemente del tamaño prostático. Es la única técnica endoscópica con esta recomendación sin restricción de tamaño.

Esto no es una opinión — es evidencia de nivel 1, basada en múltiples ensayos aleatorizados y metaanálisis. La enucleación ofrece los mismos resultados que la cirugía abierta con la seguridad de un procedimiento mínimamente invasivo.

La pregunta correcta no es qué técnica, sino quién la realiza

Un buen cirujano con experiencia en RTU obtendrá mejores resultados que un cirujano inexperto con HoLEP. La técnica importa, pero la mano que la ejecuta importa más. Si su urólogo domina la RTU y su próstata es de tamaño moderado, puede obtener un buen resultado. Pero si su próstata es grande, si toma anticoagulantes, si busca la solución más definitiva posible con los mejores datos publicados — la enucleación es la respuesta.

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Referencias científicas

  1. Iscaife A, Rodríguez Socarrás M, Talizin TB, et al. Contemporary results of En Bloc HoLEP for large prostates. World J Urol. 2025;43:401. PubMed
  2. Gomez Sancha F, Rivera VC, Georgiev G, et al. Common trend: move to enucleation — Is there a case for GreenLight enucleation? World J Urol. 2015;33:539-547. DOI (Open Access)
  3. Gauhar V, Gómez Sancha F, Enikeev D, et al. Results from a global multicenter registry of 6193 patients (REAP). World J Urol. 2023;41:3033-3040. PubMed
  4. Sandhu JS, Bixler BR, Dahm P, et al. Management of lower urinary tract symptoms attributed to BPH: AUA guideline amendment 2023. J Urol. 2024;211:11-19. DOI
  5. Juliebø-Jones P, Gauhar V, Castellani D, et al. Real world propensity score matched analysis: en-bloc vs non en-bloc for large and very large prostates. World J Urol. 2024;42:299. DOI
  6. Saitta G, Becerra JEA, Del Álamo JF, et al. 'En Bloc' HoLEP with early apical release. World J Urol. 2019;37:2451-2458. PubMed
  7. Rücker F, Lehrich K, Böhme A, et al. A call for HoLEP: en-bloc vs. two-lobe vs. three-lobe. World J Urol. 2021;39:2337-2345. DOI