sábado, abril 18, 2026

Los LISTs para la HBP no intentan resolver el mismo problema

ICUA Viewpoint · HBP & cirugía prostática

Los LISTs para la HBP no intentan resolver el mismo problema

No todas las técnicas mínimamente invasivas compiten en la misma liga. Algunas priorizan preservar la función y reducir la agresión; otras intentan acercarse a una desobstrucción potente y duradera. Mezclarlas bajo una sola etiqueta genera más confusión que claridad.

En los últimos años, el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata (HBP) se ha llenado de siglas, dispositivos y promesas. UroLift, Rezum, iTIND, Aquablation, PAE, TPLA, Optilume… A menudo se agrupan bajo una misma etiqueta: MISTs o LISTs, es decir, tratamientos quirúrgicos mínimamente invasivos o de “mínima agresión”.

El problema es que, al meterlos todos en el mismo saco, se transmite una idea engañosa: que todas estas técnicas compiten en la misma liga y que la diferencia entre ellas es solo tecnológica. No es así.

La realidad es más incómoda, pero también más útil para el paciente: no todas estas técnicas intentan resolver el mismo problema clínico.

El error de meterlo todo bajo la misma etiqueta

Cuando hablamos de LISTs para la HBP, solemos mezclar procedimientos con objetivos muy distintos.

Algunas técnicas están pensadas sobre todo para ofrecer menos agresión, menos impacto en la eyaculación, una experiencia más amable y una recuperación rápida. Otras intentan ir más allá y ofrecer una desobstrucción más potente y duradera, acercándose mucho más a lo que esperamos de una cirugía eficaz. Y otras, simplemente, están todavía buscando su sitio.

Ese es el gran problema del campo actual: la etiqueta “mínimamente invasivo” se ha vuelto demasiado amplia y demasiado cómoda. Sirve para vender, pero no siempre sirve para explicar.

La pregunta correcta no es “qué técnica es mejor”

La pregunta correcta es esta:

¿Qué problema intenta resolver cada técnica, y qué precio funcional o terapéutico exige a cambio?

Porque en HBP siempre hay un intercambio. Ninguna técnica lo da todo a todos.

En general, cuanto menos agresivo es un tratamiento, más suele depender de una anatomía favorable, más probable es que sacrifique potencia desobstructiva y más importante se vuelve hablar de durabilidad y retratamiento.

Dicho de otro modo: muchas de estas técnicas no compiten realmente con la enucleación. Compiten con otra cosa. Compiten con el miedo del paciente a la cirugía, con el deseo de preservar la eyaculación, con la voluntad de evitar anestesia o ingreso, o con la búsqueda de una solución “suficiente”, aunque no sea la más completa.

Y eso no es un defecto. Es un posicionamiento clínico distinto.

Técnicas de compromiso funcional

En este grupo pondríamos, de forma bastante clara, a técnicas como UroLift o iTIND.

Su principal atractivo no es ofrecer la mejor desobstrucción posible, sino una combinación de baja agresión, mejor preservación eyaculatoria y una recuperación relativamente rápida.

Tienen un nicho real. Sobre todo en pacientes bien seleccionados, con próstatas pequeñas o moderadas, anatomía favorable y una prioridad muy marcada por preservar función sexual o evitar un tratamiento más ablativo.

Pero precisamente por eso conviene ser honestos: estas técnicas no parecen diseñadas para competir con una enucleación prostática en términos de potencia desobstructiva y durabilidad.

No están pensadas para resolver cualquier HBP. Están pensadas para resolver un tipo concreto de HBP en un tipo concreto de paciente.

El espacio intermedio: Rezum

Rezum probablemente ocupa el nicho más interesante del campo LIST actual.

No es solo una técnica “de compromiso” como un implante o un remodelado mecánico. Tampoco es una cirugía desobstructiva de la contundencia de una enucleación. Está en medio.

Por eso genera tanto interés. Ofrece una propuesta atractiva: tratamiento real del tejido, narrativa de menor agresión, preservación funcional razonable y una aceptación bastante buena por parte de pacientes y médicos.

El problema no está en su nicho original. El problema aparece cuando se intenta empujarlo más allá de él.

En los últimos años se ha visto un movimiento claro hacia su uso en próstatas más grandes. Y aquí es donde conviene ser especialmente prudentes. Que una técnica sea factible en manos expertas no significa automáticamente que haya demostrado un papel competitivo claro frente a opciones más potentes.

Rezum tiene un hueco. Pero ese hueco no debe definirse por entusiasmo, sino por comparación honesta.

La excepción importante: Aquablation

Si hay una técnica que rompe el paraguas conceptual de los LISTs, esa es Aquablation.

Se suele presentar junto a otras terapias mínimamente invasivas, pero clínicamente se comporta de otra manera. No es simplemente una técnica amable o funcionalmente atractiva. Es una técnica con una capacidad desobstructiva mucho más potente, con resultados a medio plazo que la colocan más cerca de la cirugía eficaz que de los tratamientos de compromiso.

Por eso, discutir Aquablation en el mismo plano que UroLift o iTIND genera confusión.

No porque no comparta la aspiración de reducir morbilidad, sino porque su propuesta terapéutica es otra: no solo aliviar, sino desobstruir con fuerza, intentando mantener un mejor perfil funcional que otras alternativas quirúrgicas.

El gran motor del mercado: la función sexual

Una parte importante del éxito de este campo no se explica por la uroflujometría ni por el IPSS. Se explica por algo mucho más humano y mucho más potente: la preservación de la sexualidad, y sobre todo de la eyaculación.

Y eso importa. Mucho.

El error sería tratar este outcome como si fuera un detalle secundario. No lo es. Para muchos pacientes, preservar eyaculación no es un lujo. Es una prioridad central.

Pero el error contrario también es frecuente: hablar de función sexual como si pudiera separarse del resto de outcomes.

En realidad, la pregunta clave no es “qué técnica preserva mejor la eyaculación?”. La pregunta clave es: ¿qué está dispuesto a sacrificar el paciente a cambio de esa preservación?

Porque muchas veces el precio es menor desobstrucción, más retratamiento, más dependencia de una anatomía favorable o un resultado menos robusto si la obstrucción es importante.

Selección anatómica: donde se gana o se pierde la honestidad

Aquí está uno de los puntos más importantes de todo el debate.

Las técnicas LIST no deberían discutirse como si fueran opciones equivalentes entre las que uno elige por gusto. En la práctica, el éxito depende en gran medida de tamaño prostático, presencia de lóbulo medio, intensidad de la obstrucción, situación funcional de la vejiga y prioridades del paciente.

Cuanto más se simplifica esto en el discurso comercial, más se aleja la conversación de la medicina real.

Una técnica puede ser excelente en un paciente y muy poco convincente en otro, sin que eso diga nada malo de la técnica en sí. Solo dice que no todo vale para todos.

Entonces, ¿qué papel real tienen los LISTs frente a HoLEP?

Nuestra impresión es que la mayoría de los LISTs no compiten realmente con HoLEP en el terreno de la desobstrucción completa y duradera.

Compiten en otro terreno: aceptabilidad, menor carga perioperatoria, preservación eyaculatoria y menor agresión percibida.

Ese es su valor. Y ese valor es legítimo.

Pero precisamente por ser legítimo, no hace falta exagerarlo ni venderlo como si fuera una equivalencia con la enucleación.

La gran excepción parcial es Aquablation, que sí entra más claramente en el terreno de la eficacia desobstructiva fuerte. El resto, en grados distintos, se mueve más bien en el espacio del equilibrio y del compromiso funcional.

Conclusión

La discusión moderna sobre LISTs para la HBP no debería empezar por la tecnología. Debería empezar por una pregunta clínica sencilla:

¿Qué está dispuesto a sacrificar el paciente a cambio de menos agresión?

En unos casos, la respuesta será durabilidad. En otros, potencia desobstructiva. En otros, eyaculación. Y en otros, la necesidad de evitar una cirugía más invasiva.

Entender esto no debilita el papel de los LISTs. Al contrario: les da un lugar mucho más honesto y mucho más útil.

Porque el futuro de este campo no dependerá solo de cuánta tecnología incorpore, sino de cómo de claramente explique al paciente el intercambio real que propone.


Idea clave ICUA
La mayoría de los LISTs no son “pequeños HoLEP”. Son herramientas distintas para pacientes distintos, con beneficios reales, limitaciones reales y un papel que solo se entiende bien cuando se habla con honestidad de sus intercambios.

Lecturas recomendadas

  • Sandhu JS et al. Benign Prostatic Hyperplasia (BPH) Guideline. AUA Guidelines
  • EAU Guidelines on Non-neurogenic Male LUTS (2024). EAU Guidelines
  • Selecting Minimally Invasive Surgical Treatments for BPH. Eur Urol Focus 2025. PMID 40348622
  • Ablative minimally invasive surgical therapies for BPH. Prostate Cancer Prostatic Dis 2023. PMID 37081044
  • Impact of minimally invasive surgical therapies on sexual function in BPH. PMID 40891476
  • Aquablation versus TURP: 5-year outcomes (WATER study). PMID 37838991
  • Aquablation Therapy in Large Prostates (80-150 mL): 5-year outcomes. PMID 37115632
  • Mechanical and Ablative Minimally Invasive Techniques for Male LUTS due to BPH. PMID 33849045

La nueva ola de LISTs para la HBP: cuánto hay de innovación, cuánto de hype y qué puede importar de verdad al paciente

ICUA Viewpoint · Innovación & HBP

La segunda generación de LISTs ya no vende solo “menos invasión”. Vende anatomía personalizada, mejor preservación funcional y una experiencia más amable. La pregunta es cuánta de esa promesa será medicina de verdad y cuánta será simplemente un relato mejor construido.

El campo de los tratamientos mínimamente invasivos para la HBP está entrando en una segunda etapa.

La primera estuvo marcada por la consolidación de nombres ya conocidos: UroLift, Rezum, iTIND, PAE, Aquablation. Cada uno con una promesa relativamente clara, un nicho razonable y un nivel de evidencia cada vez más identificable.

La segunda etapa es distinta.

Ahora empiezan a aparecer nuevas generaciones de dispositivos y conceptos con una promesa todavía más ambiciosa: menos agresión, mayor adaptación anatómica, mejor preservación sexual, menor carga perioperatoria y una experiencia global más amable para el paciente.

Eso suena bien. Y, en parte, puede ser cierto.

Pero también es exactamente el tipo de terreno en el que la innovación real y el hype pueden empezar a parecerse demasiado.

Qué está prometiendo la nueva generación

La nueva ola de LISTs no solo quiere ser “menos invasiva”. Quiere ser, al mismo tiempo, más precisa, más funcional, más anatómicamente personalizada, más aceptable para pacientes reacios a la cirugía y, en el mejor de los casos, también suficientemente duradera.

Es una promesa potente. Mucho más potente que la de la primera ola.

Porque no vende solo un procedimiento. Vende una visión del futuro: tratar mejor, con menos peaje y más adaptado a cada paciente.

En términos de mercado y narrativa clínica, eso tiene una fuerza enorme.

Por qué esta evolución tiene sentido

Sería injusto despreciarla de entrada.

El campo de la HBP todavía arrastra varias tensiones no resueltas: cómo desobstruir sin penalizar tanto la sexualidad, cómo evitar tratamientos excesivos en pacientes que no quieren cirugía potente, cómo individualizar mejor la elección según anatomía y prioridades, y cómo reducir la carga psicológica y logística del tratamiento.

En ese sentido, la aparición de nuevas tecnologías no es una moda arbitraria. Responde a problemas reales.

La cuestión no es si hay espacio para innovar. La cuestión es qué parte de esa innovación será clínicamente relevante y qué parte será sobre todo una mejora de relato.

Los nuevos candidatos

En este nuevo grupo empiezan a aparecer nombres como Optilume BPH, Zenflow Spring, Butterfly, ProVee, Urocross y FloStent.

Todos ellos forman parte de una narrativa de nueva generación: dispositivos menos agresivos, más personalizables, potencialmente más cómodos y con vocación de preservar función.

Eso los hace interesantes. Pero hoy, en la mayoría de los casos, siguen siendo más importantes como señal de hacia dónde quiere ir el campo que como técnicas ya consolidadas.

Dónde puede haber innovación real

1. Mejor adaptación anatómica

Muchas de las limitaciones de la primera ola vinieron de aplicar técnicas “mínimamente invasivas” a pacientes o anatomías que no eran las ideales.

Si una nueva generación de LISTs consigue seleccionar mejor tamaños, lóbulos medios, configuraciones cervicales y tipos de obstrucción, eso sí sería una mejora importante.

2. Mejor equilibrio entre función y durabilidad

Esta es la gran promesa de fondo.

Hasta ahora, el campo ha vivido una fractura bastante clara: cuanta más función se preserva, más riesgo hay de perder potencia desobstructiva o durabilidad.

Si alguna tecnología nueva consigue alterar ese equilibrio de verdad, tendrá un valor clínico relevante.

Pero ese listón es muy alto. No basta con parecer más elegante. Tiene que demostrar que realmente cambia la ecuación.

3. Menor agresión sin convertirse en undertreatment

No se trata solo de hacer menos. Se trata de hacer menos sin hacer insuficiente.

Y ahí está una de las grandes dudas del campo.

Dónde puede haber hype

1. “Mínimamente invasivo” como atajo emocional

La etiqueta tiene mucha fuerza psicológica. Sugiere menos dolor, menos riesgo, menos arrepentimiento y menos impacto.

Pero “menos invasivo” no siempre significa “mejor” ni “suficiente”. A veces solo significa que el coste terapéutico se desplaza a otro sitio: más retratamiento, menor eficacia o mayor dependencia de una anatomía ideal.

2. Preservación sexual como eje dominante del relato

La preservación de la eyaculación es una de las grandes palancas de este campo. Y con razón.

Pero también es un terreno fácil para el sobreénfasis. Cuando una técnica pone el foco casi exclusivamente en la función sexual, hay que preguntarse: ¿qué pasa con la durabilidad? ¿qué pasa con la potencia desobstructiva? ¿qué pasa con los resultados en el mundo real? ¿qué pasa cuando la anatomía no es perfecta?

Si eso no se explica, no estamos ante medicina centrada en el paciente, sino ante una narrativa incompleta.

3. Dispositivos con mucha visibilidad y poca madurez

Esto es especialmente relevante en varios de los nuevos FITs o dispositivos de remodelado.

Su presencia en revisiones, congresos o conversaciones de futuro no significa necesariamente que ya tengan un lugar estable en la práctica clínica.

A veces lo que crece primero no es la evidencia, sino la expectativa.

4. Redes de adopción muy activas

Toda innovación necesita líderes clínicos que la empujen. Eso es normal y muchas veces positivo.

Pero cuanto más device-driven es un campo, más importante se vuelve distinguir entre entusiasmo legítimo, adopción temprana y validación independiente.

Una técnica puede parecer muy prometedora dentro de una red de adopción y, sin embargo, no haber demostrado todavía un beneficio diferencial suficientemente robusto.

El caso de Optilume BPH

Si hay un nombre que hoy parece especialmente relevante dentro de esta segunda ola, es Optilume BPH.

Es probablemente uno de los candidatos más avanzados dentro del bloque emergente. Tiene una narrativa clara: procedimiento poco agresivo, preservación funcional y una propuesta híbrida interesante.

Eso merece atención.

Pero precisamente por eso conviene hacerle las mismas preguntas que al resto: ¿en qué anatomía funciona mejor? ¿qué durabilidad real tiene? ¿qué hueco ocupa frente a Rezum, PUL o iTIND? ¿qué hueco ocupa frente a Aquablation o HoLEP? ¿su valor es sobre todo funcional, logístico o verdaderamente terapéutico?

Hasta que esas preguntas no se respondan con suficiente madurez, conviene mantener una mezcla sana de interés y prudencia.

Qué debería exigirse a cualquier nuevo LIST

Antes de que una nueva técnica reclame un lugar estable, debería poder responder con claridad a cinco preguntas:

  • ¿Para qué anatomía sirve de verdad?
  • ¿Cuál es su carga de retratamiento a medio plazo?
  • ¿Qué gana frente a los LISTs ya existentes?
  • ¿Qué gana frente a Aquablation o HoLEP?
  • ¿Su principal valor es funcional, logístico o realmente terapéutico?

Si no puede responder a eso, probablemente todavía esté más cerca de la promesa que del estándar.

Entonces, ¿cómo leer lo que viene?

Con curiosidad, sí. Pero también con mucha disciplina.

La innovación en HBP tiene sentido y es necesaria. No todo lo nuevo es humo, y el campo todavía necesita mejores soluciones para pacientes que hoy quedan atrapados entre tratamientos demasiado blandos y cirugías que perciben como demasiado agresivas.

Pero precisamente por eso conviene ser exigentes.

No basta con que una tecnología sea nueva. No basta con que sea elegante. No basta con que preserve mejor la eyaculación. No basta con que tenga una narrativa moderna de personalización.

Tiene que demostrar que, de verdad, mejora el equilibrio entre desobstrucción, función, durabilidad y carga del tratamiento.

Conclusión

La nueva ola de LISTs puede traer innovación real. Pero también puede traer consigo una inflación de promesas.

La línea entre una cosa y otra no la marcará el marketing ni la sofisticación del dispositivo. La marcará una pregunta muy simple:

¿Aporta algo clínicamente relevante que no podamos obtener ya con otras opciones, y lo hace sin desplazar el problema a otro sitio?

Hasta que eso quede claro, conviene leer este campo con interés, pero sin dejarse deslumbrar.

Porque el futuro de los LISTs no se decidirá por su novedad, sino por su capacidad real para mejorar la vida del paciente sin venderle más de lo que pueden cumplir.


Idea clave ICUA
La segunda generación de LISTs merece atención, pero no admiración automática. La innovación relevante será la que de verdad mejore el equilibrio entre eficacia, función y carga del tratamiento, no la que solo refine el lenguaje con el que se presenta.

Lecturas recomendadas

  • Next-gen minimally invasive surgical therapies for BPH. PMID 40923125
  • State-of-the-art in minimally invasive treatments for benign prostatic obstruction. PMID 41469901
  • Selecting Minimally Invasive Surgical Treatments for BPH. Eur Urol Focus 2025. PMID 40348622
  • Impact of minimally invasive surgical therapies on sexual function in BPH. PMID 40891476
  • Device profile of Optilume BPH Catheter System. PMID 40853744
  • Systematic Review of Functional and Sexual Outcomes of MISTs for BPO. European Urology

jueves, abril 09, 2026

Enucleación prostática en la práctica: lecciones de expertos del congreso BEAM 2025

Se acaba de publicar un nuevo artículo de consenso de expertos en el World Journal of Urology (abril 2026), que reúne recomendaciones prácticas de cirujanos internacionales de alto volumen — cada uno con más de 1.000 procedimientos de enucleación endoscópica de próstata (EEP) — basadas en discusiones estructuradas del congreso BEAM 2025 (Belgian Endourological Association Meeting) en Gante, Bélgica.

He tenido el privilegio de contribuir a este trabajo colaborativo junto a los colegas Martin Kanne, Cesare Marco Scoffone, Felipe Figueiredo, Thomas Herrmann, Peter Schatteman, Thomas Tailly, Carl Van Haute y Pieter Uvin, coordinados por Gaëtan Devos.

¿Por qué es importante este artículo?

La enucleación endoscópica de próstata — ya sea con láser Holmium (HoLEP), láser Thulium (ThuLEP) u otras fuentes de energía — está reconocida como el estándar de oro para el tratamiento quirúrgico de la obstrucción prostática benigna (OPB), independientemente del tamaño de la próstata. Tanto las guías de la AUA como de la EAU la respaldan. Sin embargo, su adopción mundial sigue siendo limitada, principalmente porque la curva de aprendizaje es considerablemente más pronunciada (30–50 casos) que la de la RTUp tradicional (~10 casos).

Este artículo nace de una premisa sencilla: si los cirujanos de EEP más experimentados del mundo pudiéramos destilar nuestro conocimiento colectivo en consejos prácticos y aplicables, podríamos ayudar a acortar esa curva de aprendizaje y hacer la EEP más segura y accesible.

Recomendaciones clave

1. La EEP no es una RTUp — adoptar la mentalidad correcta. La EEP es una disección anatómica a lo largo de la cápsula quirúrgica prostática, no una técnica de reducción de volumen. A diferencia de la RTUp, la EEP no puede interrumpirse una vez iniciada — debe completarse. El cirujano debe abrazar la variabilidad anatómica y adaptarse a cada caso en lugar de imponer un abordaje uniforme.

2. Formar a todo el ecosistema. La preparación va mucho más allá del cirujano. Todo el equipo de quirófano — enfermería, anestesiología, unidad de esterilización, ingeniería biomédica — debe comprender los instrumentos, el láser, el morcelador y los escenarios habituales de resolución de problemas. El apoyo institucional del jefe de servicio es fundamental.

3. Respetar la curva de aprendizaje. Empezar con próstatas de 50–60 g sin tratamientos previos. Limitar a un máximo de dos casos por día quirúrgico durante la fase inicial. Evitar casos de nivel experto al principio: próstatas post-radioterapia, glándulas >120 g, obesidad mórbida (IMC >35) o pacientes con prótesis de pene. Comunicar abiertamente al equipo de quirófano que los primeros procedimientos llevarán más tiempo.

4. Técnica en bloque con liberación apical precoz. Aunque no existe una técnica de enucleación estándar única, la evidencia creciente apoya el abordaje en bloque como más rápido y eficiente que las técnicas multilobulares. Es importante destacar que, independientemente de si se utiliza una técnica multilobular o en bloque, realizar una liberación apical precoz puede reducir el riesgo de incontinencia de esfuerzo postoperatoria al minimizar la sobredistensión del esfínter urinario externo. Este es un punto que hemos defendido consistentemente desde nuestra experiencia en ICUA.

5. Elegir el plano de disección correcto. Uno de los errores más frecuentes durante la enucleación apical es dudar en iniciar la disección suficientemente distal al veru montanum por miedo a lesionar el esfínter. Sin embargo, especialmente en próstatas grandes, el plano apical óptimo suele estar bien distal al veru. Un plano demasiado proximal lleva a falsos planos, sangrado, tejido residual y frustración. Hay que confiar en las señales visuales — bandas fibrosas, brillo capsular — por encima de las suposiciones de profundidad.

6. Invertir en equipamiento adecuado. Un láser de alta potencia, un morcelador apropiado (los dispositivos oscilantes demuestran eficiencia de morcelación superior), resectoscopio de flujo continuo, suero de irrigación calentado y protección anticondensación de cámara adecuada — no son lujos, sino elementos esenciales para ofrecer atención de alto nivel y gestionar la curva de aprendizaje.

7. Saber cuándo parar o convertir. Cuando se pierde la orientación o la visión es mala, hay que retirar el resectoscopio y reevaluar. El problema casi siempre está detrás. Convertir a RTUp no es un fracaso — es una decisión prudente. La seguridad del paciente siempre tiene prioridad sobre el ego quirúrgico.

8. Monitorizar resultados — siempre. Grabar los procedimientos. Utilizar cuestionarios validados como el IPSS. Revisar los propios vídeos incluso después de más de 1.000 casos. Discutir resultados y complicaciones con colegas. La autoevaluación continua es lo que separa lo bueno de lo excelente.

Manejo de anatomía compleja

El artículo proporciona orientación detallada sobre escenarios difíciles: próstatas muy grandes (donde el alcance del instrumento, la protrusión intravesical y los nódulos satélite plantean desafíos únicos), próstatas pequeñas (<30 g, donde la cápsula quirúrgica está poco desarrollada), y lóbulos medianos grandes (donde el plano de disección cerca del cuello vesical se sitúa peligrosamente cerca de los orificios ureterales). Se destaca la evaluación preoperatoria con RM de la angulación apical anterior y la curvatura posterior de la base como herramienta útil para estimar la dificultad del procedimiento.

Consejos para la morcelación

La morcelación suele enseñarse primero porque parece sencilla, pero pueden producirse complicaciones graves — incluidas laceraciones vesicales e incluso fístulas vesico-sigmoideas. El artículo enfatiza: hemostasia meticulosa antes de la morcelación, doble fuente de irrigación para evitar el vaciado vesical inesperado, ojos fijos en la pantalla en todo momento y liberación inmediata del pedal si se sospecha lesión vesical.

Prevención de complicaciones

Las principales complicaciones postoperatorias abordadas incluyen retención por coágulos, incontinencia de esfuerzo transitoria, estenosis uretral (la localización más frecuente es la uretra bulbar) y contractura del cuello vesical. La prevención es fundamental: lubricación adecuada, adaptar el calibre del instrumental al diámetro uretral (y no al revés), y realizar EEP en bloque con liberación apical precoz. El principal factor de riesgo para esclerosis de cuello vesical es un tamaño prostático pequeño (<54–55 ml).

Referencia completa

Devos G, Kanne M, Gómez Sancha F, Scoffone CM, Figueiredo F, Herrmann T, Schatteman P, Tailly T, Van Haute C, Uvin P. Endoscopic enucleation of the prostate made practical: lessons from experts from the BEAM25 meeting. World J Urol. 2026;44:282.
doi:10.1007/s00345-026-06384-3


Dr. Fernando Gómez Sancha — Director Médico, ICUA (Instituto de Cirugía Urológica Avanzada), Clínica CEMTRO, Madrid. Pionero de la técnica de HoLEP en bloque con liberación apical precoz. Más de 10.000 procedimientos de EEP. Programa internacional de formación para urólogos de más de 60 países.

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