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viernes, marzo 20, 2026

Hiperplasia benigna de próstata: síntomas, diagnóstico y opciones de tratamiento en 2026

Dr. Fernando Gómez Sancha · Director Médico, ICUA · Clínica CEMTRO, Madrid
Última actualización: marzo 2026

Si se levanta varias veces por la noche para orinar, si nota que el chorro ya no es lo que era, si tiene la sensación de que la vejiga nunca se vacía del todo — no está solo. Estos síntomas son extraordinariamente frecuentes en hombres a partir de los 50 años y, en la mayoría de los casos, tienen una causa benigna y tratable: la hiperplasia benigna de próstata.

En este artículo le explico qué es exactamente esta enfermedad, cómo se diagnostica, cuáles son las opciones de tratamiento disponibles en 2026, y cuándo es conveniente plantearse la cirugía.

¿Qué es la hiperplasia benigna de próstata?

La próstata es una glándula del tamaño de una nuez que rodea la uretra — el conducto por donde sale la orina desde la vejiga. A partir de los 30 años, el tejido prostático comienza a crecer de forma lenta pero progresiva. Este crecimiento es benigno (no es cáncer) y se llama hiperplasia benigna de próstata, o HBP.

Con el tiempo, ese crecimiento puede llegar a comprimir la uretra y dificultar la salida de la orina. La HBP afecta al 50% de los hombres a los 60 años y hasta al 80% a los 70. No todos experimentan síntomas, pero muchos sí — y para algunos, los síntomas son lo suficientemente molestos como para afectar seriamente a su calidad de vida.

Es importante entender que la HBP no es cáncer de próstata ni evoluciona hacia él. Son dos enfermedades diferentes que pueden coexistir, pero una no causa la otra.

Los síntomas: cómo saber si tiene un problema de próstata

Los síntomas de la HBP se dividen en dos grandes grupos:

Síntomas obstructivos (de vaciamiento)

Son los que se producen cuando la uretra está comprimida y la orina tiene dificultad para salir:

  • Chorro débil: nota que la fuerza del chorro ha disminuido con el tiempo.
  • Dificultad para iniciar la micción: tiene que esperar o hacer esfuerzo para que empiece a salir la orina.
  • Chorro intermitente: el flujo se interrumpe y vuelve a empezar.
  • Sensación de vaciamiento incompleto: termina de orinar pero siente que queda orina en la vejiga.
  • Goteo terminal: al acabar, siguen cayendo gotas durante un rato.

Síntomas irritativos (de llenado)

Son los que produce la vejiga cuando, al detectar la obstrucción, se vuelve hiperactiva — se contrae involuntariamente cientos de veces al día intentando "luchar" contra la resistencia:

  • Urgencia: necesidad imperiosa de orinar que aparece de repente y cuesta controlar.
  • Frecuencia: orinar muchas más veces de lo normal durante el día.
  • Nocturia: levantarse a orinar durante la noche — una, dos, tres o más veces.
  • Urgencia con incontinencia: no llegar a tiempo al baño y perder orina.
Señales de alarma que requieren atención urgente:
  • No poder orinar en absoluto (retención urinaria aguda) — acuda a urgencias.
  • Sangre en la orina (hematuria).
  • Fiebre con dificultad para orinar — puede indicar infección.
  • Dolor en la zona lumbar con dificultad urinaria — puede indicar afectación renal.

¿Cuándo acudir al urólogo?

Si los síntomas le resultan molestos, le limitan en sus actividades diarias, le afectan al sueño o a sus viajes, merece la pena una valoración urológica. No es necesario esperar a que la situación sea grave. De hecho, es preferible no esperar demasiado: la HBP es progresiva, y una vejiga que lleva años luchando contra la obstrucción puede sufrir un deterioro funcional que a veces no es completamente reversible.

En nuestra consulta, la valoración es rápida. En 10 minutos, con una ecografía, una flujometría y un análisis de sangre con PSA, tenemos la información necesaria para orientar al paciente sobre la mejor opción para su caso.

Diagnóstico: qué pruebas le harán

El diagnóstico de la HBP es sencillo y no invasivo:

  • Historia clínica y cuestionario IPSS: un formulario estandarizado que cuantifica la intensidad de los síntomas en una escala de 0 a 35.
  • Tacto rectal: permite estimar el tamaño y la consistencia de la próstata. Es una exploración breve e indolora, opcional. Nunca obligamos a los pacientes a hacerse un tacto si no quieren.
  • Análisis de sangre con PSA: el antígeno prostático específico ayuda a descartar cáncer y orienta sobre el tamaño prostático.
  • Ecografía: se visualizan la próstata, la vejiga y los riñones. Permite medir el tamaño prostático y comprobar si queda orina en la vejiga después de orinar (residuo postmiccional).
  • Flujometría: el paciente orina en un aparato que mide la velocidad del chorro. Un flujo máximo por debajo de 15 ml/s sugiere obstrucción.

En algunos casos, si el patrón de la flujometría sugiere una estenosis uretral, realizamos una uretrocistoscopia flexible en la misma consulta para descartarla. Y si la nocturia es el síntoma predominante, solicitamos un diario miccional para determinar si se trata de una poliuria nocturna — un problema diferente que no mejora con cirugía prostática.

Opciones de tratamiento

1. Cambios en el estilo de vida

En casos leves, ajustar algunos hábitos puede marcar una diferencia significativa: reducir la ingesta de líquidos por la tarde-noche, limitar el café, el té y el alcohol (especialmente la cerveza), evitar el estreñimiento, y hacer ejercicio regular. Estos cambios no curan la HBP, pero pueden aliviar los síntomas lo suficiente como para vivir cómodamente sin necesidad de tratamiento.

2. Tratamiento farmacológico

Cuando los cambios en el estilo de vida no son suficientes, existen varios tipos de fármacos:

  • Alfa-bloqueantes (tamsulosina, silodosina, alfuzosina): relajan el músculo liso de la próstata y el cuello vesical, facilitando la salida de la orina. Actúan rápido (días) pero pueden causar mareos, congestión nasal y problemas de eyaculación.
  • Inhibidores de la 5-alfa-reductasa (finasterida, dutasterida): reducen el tamaño de la próstata bloqueando la conversión de testosterona en dihidrotestosterona. Tardan meses en hacer efecto y pueden afectar a la libido y la función eréctil.
  • Terapia combinada: alfa-bloqueante + inhibidor de 5-alfa-reductasa. Más eficaz que cada fármaco por separado, pero también con más efectos secundarios.
  • Antimuscarínicos o beta-3 agonistas: para tratar la vejiga hiperactiva asociada.

El tratamiento médico es eficaz en muchos pacientes, pero tiene sus limitaciones. No cura la HBP — la controla. Si se suspende la medicación, los síntomas vuelven. Y algunos pacientes experimentan efectos secundarios que reducen su calidad de vida tanto o más que los propios síntomas prostáticos.

3. Tratamientos mínimamente invasivos

Existen procedimientos que se sitúan entre la medicación y la cirugía: Rezum (vapor de agua), UroLift (implantes retractores), iTIND (dispositivo temporal). Se realizan de forma ambulatoria o con estancia muy corta, y su principal atractivo es la preservación de la eyaculación.

Sin embargo, la mejoría del flujo urinario es más modesta que con la cirugía, la durabilidad es limitada, y la probabilidad de necesitar un retratamiento es significativamente mayor. Creo que son una buena alternativa para pacientes muy seleccionados que priorizan la preservación eyaculatoria sobre la eficacia máxima, pero no sustituyen a las opciones quirúrgicas definitivas.

4. Cirugía definitiva

Cuando la medicación no es suficiente, cuando hay complicaciones, o cuando el paciente simplemente quiere resolver el problema de forma definitiva, la cirugía es la respuesta. Las opciones principales son:

  • Resección transuretral (RTU/TURP): la técnica clásica. Eficaz en próstatas medianas, pero con limitaciones en las grandes y una tasa de retratamiento del 10-15%.
  • Vaporización con láser verde (GreenLight): buena en próstatas medianas, muy segura en cuanto a sangrado, pero sin muestra para patología y lenta en próstatas grandes.
  • HoLEP (enucleación con láser de holmio): extrae todo el adenoma independientemente del tamaño, con retratamiento inferior al 2%. Es la técnica recomendada por las guías EAU y AUA para cualquier tamaño de próstata.
  • Cirugía abierta: eficaz pero invasiva, con estancia hospitalaria larga y recuperación prolongada. Cada vez más sustituida por el HoLEP.

¿Y si no me opero? Los riesgos de no tratar la HBP

La HBP no tratada puede llevar a complicaciones que van más allá de la simple molestia urinaria:

  • Retención urinaria aguda: incapacidad total para orinar, requiere sonda de urgencia.
  • Daño vesical: la vejiga que lleva años trabajando contra la obstrucción pierde su capacidad de contracción. Este daño puede ser irreversible.
  • Infecciones urinarias de repetición: la orina residual que queda en la vejiga es un caldo de cultivo para las bacterias.
  • Cálculos vesicales: se forman en la orina estancada.
  • Divertículos vesicales: la pared de la vejiga se hernia formando bolsas.
  • Daño renal: en casos avanzados, la obstrucción puede afectar a los riñones (hidronefrosis).

Un estudio reciente con 50.000 sujetos demostró que el músculo de la vejiga se deteriora progresivamente a medida que avanza la obstrucción, y que existe una ventana de oportunidad para tratar al paciente antes de que ese deterioro sea permanente. No digo esto para generar alarma, sino para que entienda que postergar indefinidamente la evaluación urológica no es una buena estrategia.

La frase que suelo decir a mis pacientes: "No hay que ser el primero en operarse, pero tampoco el último."
¿Tiene síntomas urinarios que le preocupan?

En ICUA le hacemos una valoración completa en una sola visita. Si necesita tratamiento, le explicaremos todas las opciones.
📞 +34 91 435 28 44 · ✉ icua@icua.es

Referencias científicas

  1. Sandhu JS, Bixler BR, Dahm P, et al. Management of lower urinary tract symptoms attributed to BPH: AUA guideline amendment 2023. J Urol. 2024;211:11-19. DOI
  2. EAU Guidelines on Management of Non-neurogenic Male LUTS. Edición 2025. EAU Guidelines
  3. Egan KB. The epidemiology of benign prostatic hyperplasia associated with lower urinary tract symptoms. Urol Clin North Am. 2016;43:289-297. DOI
  4. Iscaife A, Rodríguez Socarrás M, Talizin TB, et al. Contemporary results of En Bloc HoLEP for large prostates. World J Urol. 2025;43:401. PubMed
  5. Gauhar V, Gómez Sancha F, Enikeev D, et al. Results from a global multicenter registry of 6193 patients (REAP). World J Urol. 2023;41:3033-3040. PubMed

HoLEP vs RTU, láser verde, Aquablation y cirugía abierta: comparativa basada en evidencia

Dr. Fernando Gómez Sancha · Director Médico, ICUA · Clínica CEMTRO, Madrid
Última actualización: marzo 2026

Cuando a un paciente le dicen que necesita operarse de la próstata, lo primero que hace es buscar información. Y se encuentra con un abanico de opciones que puede resultar abrumador: RTU, láser verde, HoLEP, Aquablation, Rezum, UroLift, cirugía abierta, cirugía robótica… ¿Cómo decidir?

En este artículo voy a comparar las principales técnicas quirúrgicas para la hiperplasia benigna de próstata (HBP), basándome en la evidencia científica publicada y en más de 20 años de experiencia con prostatectomía láser. Mi objetivo es darle la información que necesita para tomar una decisión informada junto con su urólogo.

Por qué existen tantas técnicas para la misma enfermedad

La HBP afecta a 2 de cada 10 hombres a lo largo de su vida, lo que la convierte en un mercado enorme para la industria de dispositivos médicos. Cada compañía desarrolla su tecnología e invierte grandes cantidades en demostrar que su método es el mejor. Esto tiene su parte positiva — más innovación, más opciones — pero también genera confusión, porque cada fabricante presenta sus resultados de la forma más favorable posible.

Lo que no cambia, independientemente de la tecnología, es la anatomía. Y el principio fundamental es este: cuanto más completa sea la eliminación del adenoma prostático, mejores y más duraderos serán los resultados.

HoLEP vs resección transuretral (RTU/TURP)

La RTU ha sido durante décadas el "patrón oro" del tratamiento quirúrgico de la HBP. Un asa eléctrica va cortando el adenoma en virutas desde la uretra. Es una técnica conocida, ampliamente disponible, y eficaz en próstatas pequeñas y medianas.

Sin embargo, tiene limitaciones importantes:

  • Límite de tamaño: La RTU se vuelve arriesgada y poco eficaz en próstatas de más de 80 gramos. A partir de ese tamaño, el tiempo quirúrgico se alarga excesivamente, aumentando el riesgo de sangrado y del síndrome de absorción de líquidos (síndrome post-RTU).
  • Extirpación incompleta: La RTU nunca elimina todo el adenoma. Siempre quedan restos que pueden volver a crecer con el tiempo.
  • Tasa de retratamiento: Entre el 10 y el 15% de los pacientes operados con RTU necesitarán una nueva intervención en los años siguientes. Con HoLEP, esa cifra es inferior al 2%.
  • Sangrado: La RTU tiene mayor riesgo de sangrado y de necesitar transfusión, especialmente en pacientes anticoagulados.

El HoLEP supera a la RTU en todos estos parámetros. Múltiples metaanálisis confirman que ambas técnicas producen una mejoría sintomática comparable, pero el HoLEP ofrece menor sangrado, estancia hospitalaria más corta, menor tiempo de sonda y una solución definitiva independientemente del tamaño de la próstata. Las guías de la EAU y la AUA reconocen esto desde hace años.

HoLEP vs láser verde (GreenLight/PVP)

El láser verde vaporiza el tejido prostático mediante una fibra de disparo lateral. Es una técnica que yo mismo he utilizado ampliamente durante años — de hecho, desarrollé la técnica de enucleación en bloque con láser verde (GreenLEP) antes de evolucionar hacia el HoLEP.

El láser verde tiene ventajas reales: un sangrado mínimo durante la cirugía y la posibilidad de operar pacientes anticoagulados con seguridad. Sin embargo:

  • No obtiene muestra: Al vaporizar el tejido, no queda pieza para analizar en el laboratorio. Esto significa que si hay un cáncer de próstata incidental — algo que ocurre en hasta un 5-6% de los casos — no se detectará.
  • Lento en próstatas grandes: Vaporizar 100 o 150 gramos de tejido lleva mucho tiempo. Es como intentar vaciar una habitación con un secador de pelo.
  • Extirpación incompleta: Es difícil saber cuándo se ha llegado a la cápsula con la vaporización. Pueden quedar restos de adenoma que requieran retratamiento.
  • Sin referencia anatómica clara: La vaporización trabaja desde dentro hacia fuera, sin un plano anatómico definido. El riesgo de perforar la cápsula o de quedarse corto es mayor.

El HoLEP, por el contrario, sigue el plano anatómico natural entre adenoma y cápsula, extrae todo el tejido (que se envía al laboratorio), y funciona con la misma eficiencia independientemente del tamaño prostático. En nuestra serie publicada de 754 pacientes, la eficiencia de enucleación era mayor cuanto más grande era la próstata.

HoLEP vs Aquablation

Aquablation es una técnica relativamente nueva que utiliza un chorro de agua a alta presión, guiado por ecografía e inteligencia artificial, para destruir el adenoma prostático. Su principal argumento comercial es la preservación de la eyaculación, con tasas de eyaculación anterógrada del 90% en los estudios WATER y WATER II.

Es una tecnología interesante, pero tiene varios matices:

  • Sangrado postoperatorio: Los ensayos clínicos WATER y WATER II han reportado tasas de sangrado postoperatorio significativamente mayores que con otras técnicas endoscópicas. El chorro de agua destruye el tejido pero no coagula, y requiere una hemostasia adicional con electrocauterio.
  • Rango de tamaño: Aquablation está aprobado para próstatas entre 30 y 150 ml. El HoLEP no tiene límite de tamaño.
  • Coste: El dispositivo es caro y las partes desechables tienen un coste elevado por procedimiento.
  • Retratamiento: Los datos a largo plazo son todavía limitados. No es una técnica enucleativa — no extrae todo el adenoma, sino que destruye una parte de él. Los estudios de seguimiento a largo plazo determinarán si las tasas de retratamiento son aceptables.

La preservación eyaculatoria es un argumento legítimo para ciertos pacientes. Pero hay que sopesarlo contra la eficacia global del tratamiento, el riesgo de sangrado y la necesidad potencial de retratamiento.

HoLEP vs cirugía abierta

La adenomectomía abierta — abrir el abdomen para extraer el adenoma con los dedos — fue durante más de un siglo el tratamiento de referencia para próstatas grandes. Es extraordinariamente eficaz: se extrae todo el adenoma, igual que con el HoLEP.

Pero el precio que paga el paciente es alto:

  • Incisión abdominal con dolor postoperatorio significativo
  • Mayor riesgo de sangrado y necesidad de transfusión
  • Estancia hospitalaria de 5-7 días (vs 24-48 horas con HoLEP)
  • Sonda vesical durante más tiempo
  • Recuperación completa de 4-6 semanas

El HoLEP consigue exactamente el mismo resultado — enucleación completa del adenoma — pero sin incisiones, con mínimo sangrado, y con alta hospitalaria al día siguiente en la mayoría de los casos. Es, literalmente, una prostatectomía abierta realizada a través de la uretra.

¿Y los tratamientos mínimamente invasivos? (Rezum, UroLift, iTIND)

Estos tratamientos se dirigen a pacientes que quieren preservar la eyaculación y evitar una cirugía mayor. Cada uno tiene su mecanismo: Rezum usa vapor de agua, UroLift coloca implantes que separan los lóbulos prostáticos, e iTIND es un dispositivo temporal que remodela el cuello vesical.

Debo ser honesto: estos procedimientos tienen un papel, pero no son comparables a la enucleación en cuanto a eficacia y durabilidad. La mejoría objetiva del flujo urinario es mucho menor y menos predecible. Cuando uno se acostumbra a ver pacientes felices tras una enucleación, con flujos de 25-30 ml/s y vaciamiento vesical completo, es frustrante comprobar que estos tratamientos mini-invasivos ofrecen mejorías modestas y una probabilidad significativa de retratamiento.

Creo que deberían considerarse más como una alternativa al tratamiento médico que como una alternativa a la cirugía definitiva. Y deberían realizarse en centros con experiencia, porque a pesar de su aparente sencillez, la selección adecuada del paciente es fundamental para obtener buenos resultados.

Mi posición: Cuando un paciente me pregunta por estos tratamientos, le informo honestamente de sus ventajas y limitaciones. Si insiste en probarlo, le derivo a un colega con experiencia en ese procedimiento concreto. No es la primera vez que veo a esos pacientes volver al cabo de un tiempo pidiéndome que les resuelva definitivamente su problema con una enucleación.

Tabla comparativa

Parámetro HoLEP en bloque RTU/TURP Láser verde Aquablation Cirugía abierta
Límite de tamaño Sin límite ~80 g ~80-100 g 30-150 ml Sin límite
Extirpación del adenoma Completa Parcial Parcial (vaporiza) Parcial (destruye) Completa
Muestra para patología Sí (fragmentada) No No
Retratamiento a largo plazo <2% 10-15% 5-9% Por determinar <2%
Tasa de transfusión <1% 2-5% <1% 3-6% 5-10%
Estancia hospitalaria 24-48 h 2-3 días 24-48 h 1-2 días 5-7 días
Eyaculación anterógrada 10-30% 20-30% 20-30% ~90% 10-20%
Guías EAU/AUA Recomendado (cualquier tamaño) Recomendado (<80 ml) Recomendado (<80 ml) Opción (30-150 ml) Recomendado (>80 ml)

¿Qué dicen las guías clínicas?

Tanto las guías de la Asociación Europea de Urología (EAU 2025) como las de la Asociación Americana de Urología (AUA 2024) reconocen el HoLEP como una técnica recomendada para el tratamiento quirúrgico de la HBP, independientemente del tamaño prostático. Es la única técnica endoscópica con esta recomendación sin restricción de tamaño.

Esto no es una opinión — es evidencia de nivel 1, basada en múltiples ensayos aleatorizados y metaanálisis. La enucleación ofrece los mismos resultados que la cirugía abierta con la seguridad de un procedimiento mínimamente invasivo.

La pregunta correcta no es qué técnica, sino quién la realiza

Un buen cirujano con experiencia en RTU obtendrá mejores resultados que un cirujano inexperto con HoLEP. La técnica importa, pero la mano que la ejecuta importa más. Si su urólogo domina la RTU y su próstata es de tamaño moderado, puede obtener un buen resultado. Pero si su próstata es grande, si toma anticoagulantes, si busca la solución más definitiva posible con los mejores datos publicados — la enucleación es la respuesta.

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Referencias científicas

  1. Iscaife A, Rodríguez Socarrás M, Talizin TB, et al. Contemporary results of En Bloc HoLEP for large prostates. World J Urol. 2025;43:401. PubMed
  2. Gomez Sancha F, Rivera VC, Georgiev G, et al. Common trend: move to enucleation — Is there a case for GreenLight enucleation? World J Urol. 2015;33:539-547. DOI (Open Access)
  3. Gauhar V, Gómez Sancha F, Enikeev D, et al. Results from a global multicenter registry of 6193 patients (REAP). World J Urol. 2023;41:3033-3040. PubMed
  4. Sandhu JS, Bixler BR, Dahm P, et al. Management of lower urinary tract symptoms attributed to BPH: AUA guideline amendment 2023. J Urol. 2024;211:11-19. DOI
  5. Juliebø-Jones P, Gauhar V, Castellani D, et al. Real world propensity score matched analysis: en-bloc vs non en-bloc for large and very large prostates. World J Urol. 2024;42:299. DOI
  6. Saitta G, Becerra JEA, Del Álamo JF, et al. 'En Bloc' HoLEP with early apical release. World J Urol. 2019;37:2451-2458. PubMed
  7. Rücker F, Lehrich K, Böhme A, et al. A call for HoLEP: en-bloc vs. two-lobe vs. three-lobe. World J Urol. 2021;39:2337-2345. DOI

¿Qué es el HoLEP? Guía completa sobre la enucleación prostática con láser de holmio

Dr. Fernando Gómez Sancha · Director Médico, ICUA · Clínica CEMTRO, Madrid
Última actualización: marzo 2026

La próstata crece con la edad. Es algo tan inevitable como las canas. A partir de los 30 años, el tejido prostático comienza a desarrollar lo que llamamos hiperplasia benigna de próstata (HBP), un crecimiento que, en muchos hombres, acabará produciendo síntomas molestos o complicaciones que afectan seriamente a la calidad de vida.

Si usted está leyendo este artículo, probablemente ya le han diagnosticado un problema de próstata y está buscando información sobre las opciones quirúrgicas. Le voy a explicar con claridad qué es el HoLEP, por qué lo considero el mejor tratamiento quirúrgico disponible para la HBP, y qué hemos aportado en ICUA para perfeccionar esta técnica a lo largo de más de 20 años.

¿Cuándo la próstata se convierte en un problema?

Los síntomas aparecen cuando el crecimiento prostático comprime la uretra y dificulta la salida de la orina. El paciente nota que el chorro es débil, que tarda en comenzar a orinar, que tiene la sensación de no vaciar la vejiga completamente, que se levanta varias veces por la noche. En casos más avanzados, aparecen complicaciones serias: retención urinaria aguda (no poder orinar en absoluto y necesitar una sonda), infecciones urinarias repetitivas, sangrado prostático, cálculos en la vejiga e incluso daño renal.

Suelo decir que hay dos tipos de pacientes: los que tienen obligación quirúrgica — retención, cálculos, insuficiencia renal, sangrado, infecciones de repetición — y los que no están obligados a operarse pero cumplen criterios para que se lo recomendemos. En ambos casos, es importante saber que la HBP es una enfermedad progresiva. La vejiga se deteriora si la obstrucción no se trata adecuadamente, y existe una ventana de oportunidad para actuar antes de que el daño vesical sea irreversible.

¿Qué es el HoLEP?

HoLEP son las siglas de Holmium Laser Enucleation of the Prostate — enucleación de la próstata con láser de holmio. Es una técnica quirúrgica que utiliza un láser de alta precisión para separar el adenoma prostático (el tejido que ha crecido y obstruye) de la cápsula de la próstata, y extraerlo completamente.

La analogía de la naranja: La cápsula prostática es la cáscara, y el adenoma — el tejido que crece y obstruye — son los gajos. El HoLEP separa los gajos de la cáscara de forma completa, exactamente igual que hace el cirujano con sus manos en una operación abierta clásica, pero sin necesidad de hacer ninguna incisión en el abdomen. Todo se realiza a través de la uretra.

La técnica fue desarrollada inicialmente en Nueva Zelanda en los años 90 por los doctores Gilling y Fraundorfer. Desde entonces, ha experimentado una evolución enorme, con múltiples refinamientos técnicos que han mejorado sus resultados y facilitado su aprendizaje. Las guías clínicas de la Asociación Europea de Urología (EAU) y de la Asociación Americana de Urología (AUA) la recomiendan como una opción estándar, independiente del tamaño de la próstata.

¿En qué se diferencia el HoLEP de otras técnicas?

Existen muchas opciones para operar la próstata, y es normal que los pacientes se sientan confusos. La diferencia fundamental está en el concepto: enuclear no es lo mismo que resecar ni que vaporizar.

La resección transuretral (RTU) es la técnica clásica. Un asa eléctrica va cortando el adenoma en fragmentos pequeños, como si tallara una estatua desde dentro. El problema es que nunca se extrae todo el tejido — siempre quedan restos que pueden volver a crecer. Y en próstatas grandes, el procedimiento se alarga mucho, aumentando el riesgo de sangrado y otras complicaciones. La tasa de reintervención a largo plazo con RTU se sitúa entre el 10 y el 15%.

La vaporización con láser verde (GreenLight) destruye el tejido prostático evaporándolo. Es muy segura en cuanto a sangrado, pero tiene una limitación: el tejido desaparece, no queda muestra para analizar en el laboratorio, y en próstatas grandes la intervención es muy lenta y a menudo incompleta.

La enucleación (HoLEP) sigue el plano anatómico natural entre el adenoma y la cápsula, separándolos completamente. Es el mismo principio que la cirugía abierta clásica — que durante décadas fue el tratamiento de referencia para próstatas grandes — pero sin incisiones, sin transfusiones y con una recuperación mucho más rápida. Y lo fundamental: se extrae todo el adenoma, por lo que la tasa de retratamiento es inferior al 2%.

La diferencia conceptual es esta: la RTU y la vaporización trabajan desde la uretra hacia fuera, abriendo un canal a través del adenoma. El HoLEP trabaja desde fuera hacia dentro, despegando todo el adenoma de la cápsula. Es una cirugía anatómica, completa y definitiva.

¿Qué es la enucleación en bloque?

La técnica original de HoLEP separaba el adenoma en dos o tres lóbulos que se iban volcando por separado a la vejiga. Era eficaz, pero técnicamente difícil y con una curva de aprendizaje larga.

A lo largo de mi experiencia, primero con el láser verde y posteriormente con el láser de holmio, desarrollé una técnica que llamamos enucleación en bloque con liberación apical precoz y preservación de la mucosa esfinteriana. En lugar de dividir el adenoma en fragmentos, lo despegamos de la cápsula en una sola pieza — en bloque, como se pela una naranja entera.

La intervención comienza marcando el límite entre el ápex del adenoma y el esfínter urinario externo — lo que llamamos la "línea blanca". Desde ahí, liberamos precozmente el esfínter del adenoma, protegiéndolo desde el primer momento de la cirugía. A continuación, vamos despegando el adenoma circunferencialmente hasta volcarlo entero a la vejiga, donde se fragmenta con un instrumento llamado morcelador para poder extraerlo.

Esta técnica tiene varias ventajas demostradas:

Es más rápida. Un ensayo aleatorizado publicado en 2025 comparó directamente la enucleación en bloque con la técnica clásica por lóbulos. La técnica en bloque redujo el tiempo de enucleación de 74 a 62 minutos y el tiempo operatorio total de 95 a 79 minutos, con menor consumo de energía láser. Un estudio prospectivo de 600 pacientes también confirmó que la técnica de tres lóbulos es significativamente más lenta que la técnica en bloque.

Protege mejor la continencia. La liberación precoz del esfínter minimiza la tracción sobre él durante toda la cirugía. En nuestra serie de 754 pacientes consecutivos operados con esta técnica, publicada en World Journal of Urology en 2025, la tasa de incontinencia de esfuerzo a los 6 meses fue del 0,15% para próstatas menores de 120 gramos y del 0,9% para las mayores. Son cifras extraordinariamente bajas.

Es más fácil de aprender. Un estudio publicado en Translational Andrology and Urology demostró que con la técnica en bloque, un cirujano principiante alcanza un nivel razonable de competencia en 20-30 casos, frente a los 50 que se necesitan con la técnica clásica de tres lóbulos. Un estudio de la Universidad de Mannheim con 500 casos consecutivos en bloque confirmó una mejora continua en eficiencia incluso después de cientos de procedimientos.

Funciona igual de bien en próstatas de cualquier tamaño. De hecho, cuanto más grande es la próstata, más eficiente es la enucleación en bloque. En nuestra serie publicada, la eficiencia de enucleación en próstatas grandes fue de 3,1 gramos por minuto — el doble que en próstatas más pequeñas. Hemos operado próstatas de 300, 400 y hasta 500 gramos con esta técnica, con resultados excelentes.

¿Para quién está indicado el HoLEP?

Una de las grandes ventajas del HoLEP es que no tiene límite de tamaño prostático. Mientras que la RTU tiene un límite práctico en torno a 80 gramos y otros tratamientos como Aquablation tienen un rango limitado, el HoLEP puede tratar próstatas de cualquier volumen. Es la única técnica endoscópica que sustituye verdaderamente a la cirugía abierta, con la misma eficacia pero sin sus inconvenientes.

Está especialmente indicado en:

  • Próstatas de gran tamaño (más de 80-100 gramos), donde otras técnicas endoscópicas se quedan cortas.
  • Pacientes anticoagulados, gracias a la excelente capacidad hemostática del láser de holmio. La tasa de transfusión en nuestra serie es inferior al 1%.
  • Pacientes portadores de sonda permanente, que necesitan una solución definitiva a su obstrucción.
  • Pacientes con cálculos vesicales, que pueden tratarse en la misma intervención con el mismo láser.
  • Cualquier paciente que busque una solución definitiva con la menor tasa de retratamiento posible.

La importancia de la experiencia del cirujano

Debo ser honesto en un punto: el HoLEP es una técnica que depende mucho de la habilidad y la experiencia del cirujano. No basta con tener el láser — hay que saber usarlo. La curva de aprendizaje existe, aunque las técnicas modernas como la enucleación en bloque la han acortado significativamente.

¿Cómo saber si su cirujano tiene la experiencia necesaria? Hay algunas preguntas razonables que puede hacer: cuántas enucleaciones ha realizado, si tiene resultados propios publicados, si forma a otros cirujanos en la técnica. Un cirujano que enseña a otros tiene, por definición, un dominio profundo de lo que hace.

En ICUA llevamos realizando prostatectomías con láser desde 2003 y enucleaciones desde 2007. Acumulamos más de 10.000 enucleaciones prostáticas. He descrito la técnica de enucleación en bloque con láser verde (GreenLEP) publicada en World Journal of Urology en 2015, y la técnica de HoLEP en bloque con liberación apical precoz publicada en 2019. Nuestra serie de 754 casos consecutivos con esta técnica fue publicada en 2025. Participamos como coautores en el registro REAP, la mayor base de datos multicéntrica mundial de enucleación prostática, con 6.193 pacientes de 10 centros en 7 países. Hemos formado a cirujanos de más de 60 países en nuestros quirófanos de Madrid y Sofía.

¿Qué puede esperar tras un HoLEP?

La mayoría de los pacientes ingresan por la mañana, se operan con anestesia raquídea (de cintura para abajo) y pueden irse a casa al día siguiente, sin sonda en la mayoría de los casos. El flujo urinario mejora de forma inmediata y drástica — en nuestra serie, el flujo máximo pasa de 8 ml/s antes de la cirugía a 24-28 ml/s después.

La recuperación es rápida: vida normal en 2-3 días, aunque durante las primeras semanas pueden persistir algunas molestias urinarias como urgencia o escozor, que son transitorias y van desapareciendo progresivamente.

Tras el HoLEP, el PSA debe quedar por debajo de 1 ng/mL — un dato importante para el seguimiento posterior que refleja la radicalidad de la enucleación. En nuestra serie, la reducción del PSA fue del 93-94%.

La inmensa mayoría de los pacientes dejan de necesitar toda la medicación prostática que estaban tomando y no vuelven a necesitar cirugía.

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Porque al final, como les digo a mis pacientes: no hay que ser el primero en operarse, pero tampoco el último.

Referencias científicas

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